Competición Redefiniendo la F1…(Los experimentos con gaseosa)

Redefiniendo la F1…(Los experimentos con gaseosa)

Fin de semana de San Isidro en Madrid, días convencionales en el resto del mundo. Sin embargo esta afirmación es sólo una media verdad, porque en el mundo de la F1 ya nada es igual. No desde que se ha reunido el grupo de estrategia y han acordado como cambiar la F1 para que sea más atractiva. Y lo han hecho con decisiones que no dejan indiferentes a los aficionados al Gran Circo. La vuelta de los repostajes, el rediseño de los coches para que sean más espectaculares, ruedas más anchas, motores más ruidosos, posibilidad de elegir libremente los compuestos…y todo por recuperar el atractivo de una F1 que no hace más que perder aficionados. ¿Funcionará?…

Lo primero que hay que decir es que el modelo de la F1 ha ido cambiando con el paso del tiempo. Del modelo de televisión gratuita al modelo de pago, cuando no mixto en el mejor de los casos. ¿El motivo? La crisis económica mundial provocó una caída de la cantidad y calidad de los sponsors que apostaban por la F1. En esa situación, el modelo clásico parecía dejar de tener su sentido si las marcas no tenían ya la misma predisposición a utilizar las retransmisiones de F1 como herramienta de promoción de sus marcas. Con las retansmisiones dejando de ser herramientas de comunicación, la forma de recaudar dinero en la F1 tenía que ir hacia una fórmula mixta, en la que la recaudación llegara por otras vías como por ejemplo el pago directo por visionado. Ha sido la crisis la que ha ido propiciando todo el cambio del sistema, a lo que las épocas de dominio de Red Bull antes, y Mercedes ahora, han ido poniendo también sus granitos de arena para generar una F1 que cada vez tiene menos audiencia, que cada vez pierde más aficionados. Fruto también, todo hay que decirlo, de la rigidez de un negocio que mueve muchísimo dinero y que estaba teniendo poca cintura para adaptarse a las peticiones de los aficionados. La era online no convence a Ecclestone, que a pesar de la audiencia, no la ve como una generación que gaste dinero en su producto ni en las marcas que se anuncian en Gran Circo. Para él, de alguna manera, el cliente rentable de la F1 no tiene el perfil de los de 20-35 años que prolifera por las redes sociales, sino un perfil más maduro, de 35-55 años, con familia, trabajo consolidado y cierto poder adquisitivo con el que poder comprar en lo relativo a su negocio.

La nuevas medidas incrementarán los costes, aunque algunas mejorarán el espectáculo significativamente

Y ahí, en esa disyuntiva de las nuevas generaciones frente al aficionado clásico, más del gusto de Ecclestone, es donde se quiere reefinir esta nueva Fórmula 1, que busca encontrar la fórmula que traiga el equilibrio adecuado y devuelva las audiencias a una F1 que se encuentra ante un envite algo más serio de lo que parecía hace un par de años. La audiencia en España del GP celebrado en Montmeló ha puesto la gotita que colmaba el vaso. Menos de 3 millones de espectadores (2,6 para ser más precisos). Ni en la oscura época de la 2ª etapa de Alonso en Renault pasaba algo similar. El hastío ha llegado a los aficionados. Y en esa situación, la nueva normativa tiene que suponer un revulsivo. Ahora bien, ¿a que precio? Es donde hay que ver todo con un poco de perspectiva. La libre elección de gomas, a priori, no debería suponer un incremento muy grande de los presupuestos, pero depende de cómo se implante para que esto sea una verdad entera o una verdad a medias. Pirelli tendrá que mover más tipos de gomas en cada gp y eso podría suponer un incremento en los costes de los suministros de neumáticos. El tema de la gasolina y los repostajes sería algo similar: mover más personas, recuperar y llevar las maquinas de reportajes…reducir costes no reducen, eso es evidente. Ahora bien, son dos medidas que cuestan menos de lo que logran por el espectáculo. Mezclará los coches con más facilidad y veremos más posibilidades de errores estratégicos y por tanto más resultados inesperados. Más variables en la ecuación, más diversidad de resultados, más diversión.

Ahora bien, todo lo que sea tocar el apartado aerodinámico es algo más complicado de entender por la escalada de costes que conlleva inmediatamente. Si el coche de 2016 no sirve para 2017, otro año en el que habría que partir de cero, con unos motores que ya de por si cuestan casi el doble de lo que costaban los V8. ¿No tenemos equipos que se encuentran a borde del colapso económico? Implementar esta medida les pondría en una situación muy complicada. Horas y horas del túnel del viento para que de año en año se cambien las normas no es la manera ideal de ahorrar costes. Ya lo ha dicho Audi, la F1 necesita una estabilidad normativa para que les sea interesante. Coches más espectaculares sí, por supuesto, más ligeros y más rápidos, por supuesto…pero sin olvidar que si necesitamos revolucionar la F1 cada 3 años para dar con la fórmula adecuada, sólo puede significar que quienes cocinan el puchero son malos cocineros. Si siempre tienes que revolucionar, cambiar lo que haces, es que no estás centrado desde el principio, no estás acertando, sólo poniendo parches. La F1 necesita encontrar una F1 definitiva, estable, que permita ver alternativas todos los años, y que sea sostenible para toda la parrilla. Reinventar este deporte cada año lo está matando. Se está perdiendo la esencia por no saber ya en lo que consiste este deporte. La F1 requería un cambio, claro que sí, pero no tanto en las normas como en quienes dirigen el “cotarro”. Si el cocinero es proclive a hacer experimentos, siempre tendremos experimentos. Y si no son con Casera, estos salen muy caros. Dicho queda…

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