Competición El problema de Alonso…

El problema de Alonso…

Un año más y la F1 se cierra en banda a un nuevo título de Fernando Alonso, empeñado desde el 2007 en conseguir el ansiado 3er titulo que le meta de una vez por todas en esa liga de las leyendas que tienen un trío de títulos o más. Los Senna, Prost, Lauda, Schumacher, Fangio, Piquet, Brabham, esperan desde entonces al asturiano, pero sin embargo el tiempo pasa y el entorchado se resiente. Vettel le adelantó por la derecha, sumando cuatro títulos de una tacada, y Hamilton, por mucho que nos pese, tiene toda la pinta de añadirse a esa lista mítica este año al tiempo que encarrila quizás incluso la carretera hacia el cuarto si nadie le pone remedio cuanto antes. El que es considerado por muchos el mejor piloto de su generación puede terminar su carrera con menos títulos de los que por calidad merecía y seguramente, de los que muchos aficionados esperaban.

ORIGEN DE LA CULPA
La historia no es sencilla de explicar. Si analizamos cuales podrían haber sido las causas de esta sequía, cada uno tendrá su particular visión del origen de esta sequía desde el 2007. Una sequía que, dicho sea de paso, va camino de durar una década si McLaren-Honda no le pone remedio espabilándose más pronto que tarde. Muchos le echan en cara esa falta que valentía que tuvo en 2007 al salir de McLaren y no aceptar la oferta de Red Bull. Esos mismos seguramente serán los mismos que le critiquen ahora por elegir McLaren en vez de quedarse en Ferrari. Tomar decisiones no siempre es sencillo, y más si miramos los resultados a corto plazo. En 2008 Red Bull quedó 7ª en el Campeonato de Constructores, con 29 puntos en su casillero y con su mejor piloto quedando 11º en la Clasificación en el Campeonato, siendo batidos por la escudería junior y por uno de sus pilotos, Sebastian Vettel, Campeón del Mundo 2 años más tarde. Tampoco eligió al equipo Honda por entonces, a pesar de su oferta, y ese mismo año el equipo quedó 9ª en el Campeonato, con el mejor de sus pilotos en 14ª posición (Rubens Barrichello) esa temporada. Sin embargo, el equipo Honda ganaría en 2009 el Campeonato bajo la marca Brawn y el equipo Red Bull conseguiría 4 campeonatos a partir de 2010. La F1 se puede ver a corto, medio o largo plazo, pero de lo que no hay duda es que cambia mucho dependiendo de la perspectiva que elijas.

Fernando tomó su decisión el año pasado, como también lo hizo en 2001 cuando decidió fichar por Renault en vez de por Ferrari, a pesar de que la escudería francesa tenía evidentes problemas esa misma temporada con su motor a 111º. Un motor que les llevaba a pelearse con el Minardi del asturiano por los últimos puestos de la parrilla, todo sea dicho. Pero lo hizo basado en los mimbres del proyecto y en la determinación de sus protagonistas. ¿El resultado?, dos títulos mundiales. El año pasado hizo lo mismo, algo que se le pedía desde los aficionados. Querían valentía y Fernando la ofreció, huyendo de la comodidad de Maranello. Pero si en Italia no le perdonan su osadía, en España parece que tampoco. Que si sólo pensó en el dinero, que si debía haber elegido Mercedes un año antes, que si en Honda se veía venir su fracaso visto lo que sucedió cuando estuvieron en BAR-Honda (que luego se convirtió en su equipo oficial). Sin embargo, el año pasado parecía muy claro que se iban a comer el mundo. ¿Qué falla con las decisiones de Alonso?¿Es gafe quizás?¿no tiene un buen representante?¿A dónde le va a llevar su aventura en McLaren?

EL PROBLEMA REAL
Esas son las preguntas más habituales. Podríamos pensar que el problema de Alonso es que está mal asesorado, que Luis García-Abad no está siendo una buena influencia para el de Oviedo, que ha perdido el hambre por los títulos mundiales. Sin embargo, el problema de Fernando realmente es el tiempo, un tiempo que se le escapa entre las manos cuan arena fina de playa. La diferencia que hay entre 2001 y el año pasado es que cuando fichaba por Renault tenía todo el tiempo del mundo. En 2007, tras salir de McLaren quería el tercer título cuanto antes. Ansiedad, en definitiva. Hizo apuestas seguras que luego no fueron tales. En 2014 la ansiedad por ese tercer título le exigía un tino que no permitía experimentos que salieran mal desde el primer momento, porque ya no puede estar probando continuamente cambiando de equipos. Pero optó por hacer lo contrario, ir a apuestas largas, como Hamilton y Vettel en su momento. Sin embargo este año no sale y de ahí el nerviosismo, que no suele ser buen consejero. Pero su apuesta es la asociación McLaren-Honda, y nada impide a priori que pueda tener éxito. Su mala temporada actual no es algo irresoluble, siempre y cuando se depuren los responsables del fiasco (cabeza de Arai por delante) y se centren en lo que realmente importa: construir un coche ganador. Un coche, no un chasis ni un motor. Porque si algo se ha demostrado hasta ahora es que las dos partes tienen que trabajar como un reloj sincronizado, Woking y Honda, Honda y Woking, para lograr una combinación ganadora, que no siempre pasa por el mejor motor o por el mejor chasis.

PROPUESTAS.
El pasado nos ha dado ejemplos de que romper radicalmente con lo establecido sirve siempre y cuando todos los actores vayan en el mismo sentido. Renault abandonó su motor a 111º porque no llegaba a la potencia necesaria y las vibraciones convertían en ingobernable su monoplaza. Y la ventaja de la altura del motor, un centro de gravedad más bajo, no sólo no compensaba su falta de potencia, sino que sacrificaba el comportamiento del chasis, que debía ser el gran beneficiado de esa configuración. Se optó por una solución ganadora para chasis y potencia y al final llegaron los Campeonatos. Brawn, con el cambio de normativa en 2009, entendió que el motor no era tan importante como el apoyo aerodinámico que otorgara el difusor, dadas las nuevas normas aerodinámicas, y se centró en ello durante 1 año y medio. El resultado, un Campeonato. En 2010 Red Bull entendió que el motor debía estar al servicio del monoplaza para generar carga adicional. Así trabajaron en conjunto con los escapes y lograron un coche que dominaba a placer. El conjunto, al servicio de lo que más ganancia generaba.

En 2015 Honda y McLaren no entendieron bien lo que primaba e intentaron algo mixto, sin tener claro que mandaba dadas las nuevas normas. El resultado, un fiasco que no se resuelve por la falta de determinación en conseguir los resultados lo antes posible. La parte japonesa ha fallado, pero la dirección del equipo no está exenta por no haber priorizado lo que daba Campeonatos. En el año de la potencia, la trasera de avispa ha mandado sobre lo demás en vez de encontrar el conjunto más eficaz, priorizando la potencia, que es lo que decide Campeonatos este año. Los japoneses no han sabido dar con un motor potente y fiable con esos requisitos y no se han dejado aconsejar, dando con el lío en el que se encuentran. ¿Tiene solución? Sí, pero hace falta un único mando que tome las decisiones que otros tomaron en su momento, y que pongan el éxito como único requisito de respeto indispensable, como hicieron en Renault en su momento. Un poco de practicidad para priorizar el objetivo ante todo lo demás. Creatividad sí, pero sólo al servicio de la victoria. Si McLaren, Honda y Alonso saben reconducirlo, y logran poner como prioritario sólo el rendimiento, lo demás vendrá…si siguen enfrascados en cada uno hacer la guerra por su cuenta, Alonso, McLaren y Honda atravesarán un largo desierto para morir finalmente deshidratados. La historia, si no se conoce, se está condenado a repetirla. Cuanto antes aprendan la lección, antes llegarán las victorias. Alonso tiene un problema, sí, pero es reconducible. El tercer Campeonato todavía es posible.

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