Competición Los sinsabores de Carlos Sainz

Los sinsabores de Carlos Sainz

El GP de Rusia tenía dos protagonistas antes de empezar la carrera: Vladimir Putin y Carlos Sainz. El primero, como habréis adivinado, no es ningún nuevo piloto, sino el presidente de Rusia, que tiene en este circuito su apuesta más personal y hace valerlo mostrándose como el “mandamás” que es. Pero si lo de Putin viene del año pasado, cuando se inauguró el Gran Premio por primera vez, el protagonista de esta edición era por derecho propio Carlos Sainz. Tras su brutal accidente del sábado, verle disputar la carrera ya era todo un éxito personal. La atención del paddock ya se la había ganado por derecho propio con el mero hecho de salir a disputar la carrera. ¿Y luego? Luego es lo que viene a continuación…

La carrera de Carlos fue realmente buena por varios motivos. El primero de ellos era el hecho de superar las primeras vueltas sin cometer errores, tras toda la presión que suele existir en estos casos por cometer una heroicidad que te lleve a los titulares del fin de semana. Tomarse la carrera con calma, sin perder los nervios, con toda la adrenalina acumulada tras todo lo sucedido en apenas 24 horas ya es un hecho notable. Pero además tomar las decisiones adecuadas, haciendo los adelantamientos necesarios sin miramientos, y llegar hasta la 7ª posición (con opciones a la 6ª) partiendo último entra en el terreno de lo milagroso tras un accidente como el que Carlos tuvo, en el que estuvo a punto de no contarlo. La carrera, en este sentido, es todo un ejemplo para ponerlo en las escuelas de karting, por actitud ante un fin de semana como el que Carlos tuvo.

Dicho eso, hoy pondremos un “pero”. Doloroso, pero a fin de cuentas hay que ponerlo. La F1, como deporte y negocio que es al mismo tiempo, sólo entiende de resultados. Es duro, injusto a veces, pero es como funciona esto. Y la verdad es que verle no acabar la carrera tras este fin de semana nos dolió especialmente a todos. Y por partida doble, ya no sólo porque Carlos no halló el tan merecido premio que sin duda debía ser suyo, sino porque este tipo de resultados no se suman en el casillero y al final del año se te juzga por la cantidad de puntos que has metido en el zurrón. Carlos ya ha brillado varias veces este año, realizando actuaciones muy meritorias y demostrando que cuando menos no tiene nada que envidiar a su compañero de equipo, Max Verstappen. Sin embargo, los resultados le han sido esquivos. En la mayoría de los casos por cuestiones de fiabilidad, todo sea dicho. Pero Carlos tiene que empezar a ser dueño de su propio destino, y por lo visto hasta ahora, de momento este le domina más a él.

Da rabia, pero es que la F1 no funciona por lo que pudiste hacer, por los “y si” tan famosos a los que nos aferramos cuando un resultado no nos gusta.. Carlos tiene 2 años para convencer que tiene derecho a tener su oportunidad en un equipo más grande que Toro Rosso, sea este Red Bull o cualquier otro equipo de la parrilla. Quién sabe si menos, teniendo en cuenta la situación de Red Bull en la F1 actualmente. Hay dos vías a estas alturas de Campeonato: o igualar / superar a Verstappen en puntos a final de temporada…o hacer algo muy remarcable que quede en las retinas de los jefes de equipo ahora que se termina el Campeonato. Hoy casi lo consigue, lo tenía todo a su favor a mitad de carrera. Si llega a aguantar, podría haber llegado en 4º/5º lugar visto lo sucedido con Raikkonen y Bottas en la vuelta final, pero al final no se concretó. Y es lo que le está faltando, cerrar el gran trabajo que realiza todos los fines de semana y que sin cerrarse, cae en agua de borrajas.

A Carlos le quedan 4 carreras, 4 oportunidades para brillar y sumar puntos dominando su destino. Carlos tiene que terminarlas, sumar y marcarse un resultado de campanillas de los que dejen recuerdo. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero teniendo en cuenta la incertidumbre que rodea el futuro de Red Bull, debe empezar a mirar más por si mismo. A Max no le ha costado hacerlo y hasta en el equipo han aplaudido esa actitud públicamente. Y desde fuera se ve como la actitud de un ganador. Carlos debe terminar el trabajo, concretarlo en resultados y brillar. No es fácil, ¿pero quien dijo que la F1 lo fuera?. Carlos tiene la calidad de sobra para hacerlo. Así que ¡a por ellos, Carletes…!

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