Competición La decepción de Ferrari y McLaren…

La decepción de Ferrari y McLaren…

Una nueva temporada, y la misma película que el año pasado: una escudería arrasa mientras las demás miran atónitas, impasibles y sin capacidad de reacción la superioridad de los de Stuttgart. Poco o nada que hacer, la historia se repite. Y como toda buena película que se precie tiene buenos y malos, esta no iba a ser menos. Dos son los actores de esta película que están acaparando el protagonismo, dos escuderías están acumulando minutos de guión, ejerciendo de malas, que no por carácter y sí por resultados. Como no, hablamos de Ferrari y McLaren. La decepción se palpa en ambos…

Hay ciertos pararelismos entre las dos escuderías estos dos últimos años. Ambas, cada una a su manera, revolucionaban su estructura y las armas con las que iban a contar para conseguir ser Campeones del Mundo. McLaren robaba a los de Maranello a su piloto estrella, Fernando Alonso, y a Red Bull al lugarteniente de Adrian Newey, para, asociándose con Honda, ser el próximo equipo en dominar la “galaxia” de la F1. Ferrari, asimismo, cambiaba de piloto y la gran mayoría de sus mandos intermedios, empezando por su presidente, Marchionne, y el responsable del equipo de F1, Arrivabene. Con Vettel como sustituto de Alonso, Ferrari parecía destinada a reverdecer viejos laureles, como McLaren con Honda y Fernando. Una batalla épica se avecinaba, Ferrari contra McLaren, McLaren contra Ferrari, como en los viejos tiempos. Una batalla digna de cinemascope y palomitas. La realidad, sin embargo, está siendo muy diferente. El resultado de ambos equipos, a día de hoy, huele a decepción.

Mucho se podría escribir, en cualquier caso, sobre quien anda más cerca de su objetivo final. Ferrari, de momento, está un paso por detrás de Mercedes. Parecen los únicos capaces de plantarles batalla si se produce la correcta alineación de planetas, las suerte les sonríe y si se les cruza un gato negro a Hamilton, Rosberg, Wolff, Lauda y compañía. Pero eso, de alguna manera, no se produce todos los Domingos. Más bien pocos, y como la deuda de los de Stuttgart con Hamilton por su apuesta por Mercedes parece ampliamente saldada, ahora le toca a Rosberg ejercer su dominio para dejar claro que es el coche, y no el piloto, el que marca las diferencias. En Ferrari eso lo perdieron. Lo del piloto que las marcaba, aclaro. Y claro está, si Vettel no gana se notan más las costuras por cuanto como dejó el listón su antecesor. Por eso, con todo lo que mejoró Ferrari, sin Campeonato, las heridas resurgen y la luna de miel desaparece. Ferrari es un chasco una vez más. Vettel ya no sonríe y Marchiones y Arrivabene menos.

Pero en Mclaren la cosa no está mucho mejor. Más bien al contrario. Se presumía que iban a arrasar por el historial que tenían en el pasado, lleno de éxitos y títulos mundiales. Pero, y es un importante “pero”, la F1 de ahora no entiende del peso de la historia como arma para ganar carreras y campeonatos. Esto no es fútbol, que con la camiseta y el escudo ya lo tienes medio hecho. Es más, ni en el fútbol esto ya es así. Apostaron con riesgo, mucho riesgo, y la apuesta de momento está saliendo rana. Más que rana, sapo feo, baboso, y sin princesa que lo bese. El año pasado parecía haber excusa: el motor era una castaña pilonga. Esta temporada, el motor no parece el único culpable, y el chasis, con su diseño tan crítico para el resto de componentes, motor incluido, parece tener ya su parte de responsabilidad. La historia suele decir que cuando te sacan 2 seg. durante dos años seguidos, no suele ser culpa de una única parte del coche. El monoplaza entero necesita una revisión completa de arriba abajo. Y aun así, este año va a estar complicado darle parcialmente la vuelta a la tortilla. El resto no paran, no son mancos, y la presión es mucho menor en la mayoría de los casos. Trabajar bajo la presión de los resultados inmediatos hace que se cometan errores que pueden arrastrarse durante mucho tiempo. En McLaren están pagando el precio de ello, y ya hay quien se cuestiona si el equipo tiene los mimbres necesarios para tener el éxito que tenían en el pasado. No parecen tener el arma de antaño puesta a punto como antes: su capacidad de evolución gran premio a gran premio. Ya no tienen ni eso.

McLaren y Ferrari, Woking y Maranello, Alonso y Vettel, Dennis y Machionne. Todos tienen la presión por conseguir ganar el Campeonato. El primer año cada uno tenía una excusa: McLaren con el motor nuevo, Ferrari con la mejora experimentada desde donde venían el año anterior. Este año sin embargo las reservas de paciencia se agotan carrera a carrera. De McLaren se espera al menos que esté entre los 4 primeros equipos, de Ferrari que luche el Campeonato. Ambas cosas parecen lejos de suceder este año. Incluso es una cuestión de fe creer que para el siguiente sí que sucederá. Si en 2017 no luchan por el Campeonato, habrá terremoto en Woking y Maranello. Y aunque los sismógrafos no los registren, ambos se darán. Denlo por hecho.

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