Competición ¿Quien gana realmente en las 24 Horas de Le Mans?

¿Quien gana realmente en las 24 Horas de Le Mans?

¿Quién gana realmente en las 24 Horas de Le Mans, el piloto o el equipo?. Esta pregunta, que en otras categorías tiene una respuesta rápida, genera más dudas en la carrera más emblemática del WEC. O quizás no. Pero eso es precisamente lo que vamos a tratar en el artículo de hoy, vista además la participación este año con Toyota de todo un icono en el automovilismo como es Fernando Alonso. No se trata de un piloto más, no se trata de una carrera más de Le Mans, con varias marcas implicadas en la categoría LMP1. Esta vez, salvo sorpresa mayúscula, Toyota es la única favorita a la victoria absoluta. Pero de conseguirla, a quien se recordaría ¿a la marca o al piloto?

Las 24 Horas de Le Mans es una carrera especial por dos motivos: todo el WEC gira en torno a esta carrera…y la marca de coches está por encima del piloto. Si bien la primera aseveración podría admitir más o menos discusiones al respecto, aunque está muy aceptado que todo el Campeonato gira en torno a su carrera más importante, la segunda genera más reflexiones y preguntas. Porque ¿quien se acuerda de los pilotos campeones de las 24 Horas de Le Mans, de los 3 que pilotan el coche que llega primero a meta? Se pueden contar con los dedos de una mano. Ahora bien, ¿Quién se acuerda de la marca que las ganó?. Esto es mucho más fácil: Porsche, Audi, Peugeot, Mazda…todas tienen algo en común: cuando ganaron giraron toda su política de comunicación en torno a publicitar la marca que las había ganado. Le Mans, a diferencia de la F1, es el escaparate más parecido para mostrar la tecnología al servicio del consumidor real de sus productos. ¿Por qué? Porque Le Mans manda un mensaje muy contundente por parte del fabricante que la gana: su tecnología es la más rápida y fiable.

Rápidos y fiables. Este es un mensaje que cala en los consumidores de coches de calle, que ven en la tecnología de la marca que gana la carrera más emblemática del WEC un motivo para tener una mayor confianza a la hora de adquirir uno de sus productos. Para este mensaje, por tanto, el piloto no es importante, sólo el coche, que deber ser el absoluto protagonista de la política de comunicación de la marca. Pero no es sólo este factor el que propicia que nos acordemos de la marca con más facilidad que de los pilotos. Hay otras que favorecen este pensamiento de que es el coche el que gana la carrera y no ninguno de los tres integrantes de esos prototipos tan futuristas que captan toda la atención. Vamos a por ellas.

Que el WEC y Le Mans se han alimentado siempre de pilotos provenientes de otras categorías, muchos de ellos procedentes de la F1, es un hecho. Que por ello suelen ser nombres conocidos para los aficionados es otro. Pero que el hecho de que haya 3 pilotos por coche no permita otorgar el mérito del resultado a un único piloto es otro que no se puede ignorar. En 24 Horas de carrera son varios los relevos que se hacen entre los pilotos, cada uno tomando parte de la misma en algún momento de la misma, propiciando que los tres sean importantes para el resultado final. El comienzo, la noche, el amanecer, el último relevo…todos tienen que estar al servicio del resultado final, sacrificando gustos personales de setup por el que mejor resultado dé al computo total de vueltas disputadas por los tres. De poco sirve, por tanto, que Alonso prefiriera un setup concreto si este produjera malos resultados en los otros dos pilotos del equipo. Un único piloto no gana Le Mans, por mucho talento que tenga. Gana la combinación más óptima de los tres pilotos con el coche. Y eso hace que, guste más o menos, nunca un único piloto sea reconocido como el responsable de la victoria. Lo son los tres. A no ser que te llames Tom Kristensen y la hayas ganado 7 veces. Entonces puede que sí se acuerden de que eres el más importante de los tres e incluso de cuando se dieron tus victorias en la pista de La Sarthe.

Si acordarse de tres pilotos es más complicado que acordarse de la marca, si la política de comunicación gira siempre en torno al fabricante y no respecto a piloto, y si el mensaje de Le Mans es la tecnología al servicio de la confianza del consumidor final…también es cierto que diferenciarse de otras disciplinas dándole más relevancia al fabricante que al piloto es clave para su subsistencia como categoría. Pensemos que en la F1, el WTCC, la Fórmula E,los Rallyes, el Dakar…el piloto es la clave, es quien más atención se lleva, por encima de la que obtiene la marca. Si eres una categoría como el WEC, que no es especialmente barata, y tienes que competir contra todas estas para llevarte la inversión en tu disciplina por parte del fabricante para demostrar su tecnología, el hecho de que se comunique que gana la marca y no el piloto es una importante característica para asegurarte la inversión. Ahora, quizás, pueda estar en entredicho dada la importancia de la electrificación y la relevancia que está cogiendo la Fórmula E con unos importes muy reducidos e ideales para el “postureo de marca”, pero si no tuviera esta diferencia, la situación sería mucho peor dadas las grandes inversiones de las que requiere Le Mans.

Y sí, con todo esto el dilema está servido en Le Mans 2018. ¿Qué preferirá Toyota la próxima temporada, vender que sus coches ganan Le Mans o que le dan la victoria en esta carrera a alguien con tanta repercusión global como Fernando Alonso? Veamos, este año es diferente porque Toyota sólo luchará básicamente contra si misma. No pueden vender que derrotan a Porsche o Audi, como hasta ahora. Deben vender que ganan Le Mans, pero sin que la ausencia de rivales transmita el mensaje de que ganas porque no hay nadie más. En este punto, quizás, vender que le das a Fernando Alonso lo que Honda (su gran rival en Japón y Estados Unidos) no fue capaz de darle, una victoria, pueda paliar esta dificultad para comunicar tu victoria en Le Mans. La idea, en cualquier caso, de seguir esta línea, está en que ello no eclipse el hecho que intentas transmitir: que tus coches son una referencia tecnológica, prestacional y, sobre todo, de fiabilidad (hablamos de una carrera de resistencia). Si lo hacen hallando el equilibrio adecuando, quizás por primera vez merezca la pena ceder algo, no mucho, de protagonismo al piloto. Simplemente por aprovechar la cresta de la ola que genera el asturiano a nivel mundial…sin que te pase la ola por encima, eso sí, porque la marca es lo único que importa en Le Mans. La marca, no el piloto.

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