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PEUGEOT 308 GTI

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Esta semana he probado la versión más deportiva del compacto Peugeot 308, el GTI. Y si he de ser sincero sólo el pronunciar esas siglas se me acelera el corazón. Esto me ocurre porque, ya superada la cuarentena, lo que se me viene a la cabeza son modelos con un carácter y una personalidad que ya no se encuentran en el mercado.

La pintura bicolor es uno de los pocos excesos estéticos que se permite el Peugeot 308 GTI

Estoy hablando de automóviles como el Peugeot 205 GTI, el 309 GTI o el algo más reciente Peugeot 306 GTI. Compactos muy deportivos cuya conducción aportaba diversión desde el primer kilómetro. Eran modelos donde la puesta a punto del chasis o las suspensiones no dejaban lugar a dudas. Modelos agresivos que exigían al conductor el máximo de concentración para ser capaz de llevarlos deprisa.

El nuevo 308 GTI llega con la garantía de los productos salidos del departamento de competición de la marca, Peugeot Sport.

Lo que pasa es que ahora aquellos coches son `políticamente incorrectos´ y tienen poca cabida en nuestro mercado. Por ello este 308 GTI con el que hemos convivido la última semana quiere recuperar esas siglas y darles el sentido que todos estamos esperando pero con la responsabilidad de ofrecernos un producto, a la vez, cómodo, seguro y moderno.

El tacto de sus frenos se asemeja mucho al de algún modelo de competición que he probado

Tiene una imagen discreta. Algo menos en nuestra unidad de pruebas pues estaba decorada en dos colores -coloración que  la marca denomina `coupe franche´-. Realmente se trata de un deportivo que pasará desapercibido para la mayoría de los conductores.

Nuestro protagonista de esta semana nos ofrece las aptitudes de un deportivo con las comodidades de un compacto.

Por otra parte este nuevo 308 GTI llega cargado de equipamiento. En materia de seguridad incorpora alerta por cambio involuntario de carril, cámara trasera de aparcamiento, control de ángulo muerto, detección de fatiga del conductor o conexión automática de luces de carretera. En donde no se producen cambios es en lo que respecta al motor, chasis o caja de cambios. Elementos que comparte con la versión anterior.

Pero vamos a entrar en materia. El propulsor sigue siendo el 1.6 THP DE 272 caballos. Una mecánica turbo que entrega una potencia brutal a partir de las 1.900 vueltas. Con la ventaja añadida de disponer un diferencial delantero autoblocante Torsen que nos permite abrir gas sin remilgos a la salida de las curvas. Un elemento tremendamente eficaz que nos habla del buen trabajo que ha realizado Peugeot Sport sobre este modelo.

Con algún toque deportivo discreto el interior del 308 GTI está bien acabado y recibe unos ajustes de calidad.

Me ha gustado mucho el tacto de sus frenos muy similar al de un coche de competición. Monta discos de 380 mm delante con pinzas decoradas en color rojo. Y es que al menos en un uso intensivo, pero de calle, no han mostrado muestras de fatiga.

Pero… ¿y su comportamiento? Intachable. Se comporta como esos novios que toda madre quisiera para su hija. Aunque quizás a la hija le gustaría uno un poco más golfo. Me explico.

Es fácil encontrar una buena postura al volante pero, al menos yo, no consigo que este no me tape parte de su cuadro de instrumentos.

Una vez instalados en el modo de conducción sport -donde la respuesta del acelerador es más inmediata y su suspensión más firme- tenemos todo a favor. Una dirección directa, un motor que empuja desde abajo, unos frenos impecables, una caja de cambios manual de seis marchas perfectamente escalonadas… Todo en tan perfecta sintonía que el conductor pierde algo de protagonismo.

La verdad es que de esta manera tenemos dos coches en uno. Un deportivo potente y rápido en el mismo envoltorio que un compacto para usar todos los días. Con el añadido de ser capaz de lograr consumos de apenas 7 litros.

Tener un deportivo en el garaje con un maletero como el de la foto -470 litros- es un auténtico lujo.

Su interior es muy deportivo gracias a algunos detalles en color rojo y a la tremenda estampa de los asientos de cuero que monta. Un habitáculo de calidad y con un buen nivel de ajustes. Por dentro también estrena una nueva pantalla multimedia.

En donde me he encontrado  menos a gusto es con la posición de su pequeño volante achatado. No me ha costado conseguir una buena posición pero a costa de no ver en su totalidad su cuadro de instrumentos.

Los asientos son grandes y sujetan perfectamente el cuerpo cuando rodamos a ritmos altos.

Hace veinte años estos coches estaban enfocados a un cliente eminentemente joven. Hoy en día este 308 GTI es mucho más utilizable y dispone de una amplitud suficiente para un uso, por ejemplo, de una pareja con una niño.

La mecánica 1.6 THP de 270 caballos tiene un empuje contundente desde 1.900 vueltas.

Donde los más jóvenes tendrán un handicap importante será con el precio. Y es que cuando en mis tiempos mozos cuando compré un Peugeot 306 GTI pagué algo menos de tres millones de las antiguas pesetas. Pero ahora el que quiera el nuevo 308 GTI tendrá que desembolsar 36.560€ -algo más de seis millones-.

Las carreteras secundarias menos transitadas son el terreno ideal para el Peugeot 308 GTI.

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