Destacadas FORD FOCUS RS, TE QUEDARÍAS A VIVIR EN UN CIRCUITO

FORD FOCUS RS, TE QUEDARÍAS A VIVIR EN UN CIRCUITO

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Hoy traemos hasta nuestro garaje virtual un automóvil de culto. Un coche con el que muchos soñamos y que hace pararse por la calle a prácticamente todo el mundo. El Ford Focus RS.

Y lo es porque ha nacido en el seno de una marca que tiene la competición en las venas, en su ADN. De esta manera la firma del óvalo nos presenta un modelo que traslada a la calle toda la tecnología del Mundial de Rallyes –prefiero esta denominación a la del WRC-.

Lo miras y ya sabes lo que tienes delante. No busca la disrección ni en su estética ni en sus prestaciones.

El Ford Focus RS de las fotos es ya la tercera generación de una saga de coches que acabará siendo motivo de colección. Todos ellos con una estética agresiva y tremendamente llamativa que no esconde las cualidades dinámicas que ofrece. Sin duda un coche de culto que no sabe lo que significa la palabra discreción.

Además puede presumir de ser el hueso más duro de roer dentro del segmento de los compactos deportivos. Un nicho del mercado interesante donde hay bestias como el Honda Civic Type R o el Peugeot 308 GTI. Aunque nuestro protagonista de hoy por su,  potencia, prestaciones y, lamentablemente, precio está más cercano a máquinas del nivel del Volkswagen Golf R400 o el Audi RS3.

La escalada de potencia de los compactos deportivos es impresionante. El Ford Focus RS llega ya a los 350 caballos.

Para empezar el Ford Focus RS nos ofrece un nuevo sistema de tracción total. Lo que le confiere un comportamiento tremendamente equilibrado al repartir el par entre las cuatro ruedas. Todo esto trabaja con la ayuda del Dynamique Torque Vectoring que es un diferencial electrónico que distribuye la potencia según las necesidades del momento.

Pero por si esto te parece poco, el Focus RS que estás viendo dispone de un diferencial delantero LSD que mejorará aun más la tracción en el eje anterior. Una virtud muy a tener en cuenta pues este tipo de carrocerías suele pecar de tener cierta tendencia al subviraje por su reparto de pesos “todo delante”.

Debajo del capó descansa una mecánica de 350 caballos fabricada en Almusafes (Valencia). Un propulsor Ecoboost de 2,3 litros que entrega una cifra de par de 440 newton metro. Su concepción es de cuatro cilindros y, como no, con turbo. Con estas cifras no es raro conocer que es capaz de acelerar de 0 a 100 kilómetros por hora en apenas 4,7 segundos consiguiendo una punta de 266 kilómetros por hora.

Todo un lujo contar con la ayuda del actual Campeón del España de rallyes a la hora de poner a punto el Ford Focus RS.

Pero lo que más me ha llamado la atención es que su capacidad de aceleración no es tan brutal como sus datos parecen indicar. De hecho a la hora de acelerar de 80 a 120 km/h es algo más lento que, por ejemplo, un Honda Civic Type R de 310 caballos.

La caja de cambios, como buen deportivo, es manual de seis relaciones. Aunque, pese a ello, integra una función launch control capaz de trasmitir toda la potencia al suelo de manera rápida y eficaz. Una transmisión que hace gala de un tacto exquisito a la que hay que cogerle el truco pues tiene las marchas muy juntas y, si queremos accionar el cambio con rapidez, podemos equivocarnos.

No es fácil encontrar una palabra que describa el diseño de este Focus. Quizás la que mejor la defina sea RS…

Por otra parte el Ford Focus RS dispone del Drive Mode. O, lo que es lo mismo, un sistema a través del cual elegir entre los siguientes modos de conducción: Normal, Deportivo, Circuito o ¡Drift!. Con ellos cambiará el tacto de la dirección, la respuesta del acelerador o el sonido del escape según nuestras preferencias. Con el añadido de poder elegir entre dos tipos de dureza de amortiguadores. Quizás lo más gráfico sería deciros que las suspensión se puede poner o de tacto duro o de tacto muy duro…

Las pinzas de freno están firmadas por el especialista Brembo. Me ha gustado mucho su tacto y su incansable poder de frenada. Es cierto que la prueba más a fondo la he realizado en un circuito donde las frenadas no eran demasiado fuertes y con el suelo muy mojado, momento en que la frenada debe ser más suave que potente. Por esto último me atrevo a decir que el tacto está perfectamente conseguido para lograr que el conductor dosifique la frenada a su gusto.

Donde más a gusto se encuentra es en las curvas más cerradas. Ahí, cuando hay que frenar, girar y dar gas, el conjunto de diferenciales del RS consigue que todo parezca un juego de niños y no deja de escapar ni un ápice de potencia. Puestos a pedir, no estaría de más que pesara algunos kilos menos –pesa 1.599 kg-.

Las características de su motor le ayudan a desenvolverse cómodamente en un uso diario tranquilo. Y es que su mecánica por debajo de las 2.500 vueltas es suave y tranquila. Aunque debemos acostumbrarnos a una suspensión dura y a unos consumos altos.

El interior del Focus RS es muy parecido al de cualquier otro Focus. Eso sí, incorpora unos baquets impresionantes firmados por Recaro.

En cuanto al modo de conducción Drift, que para mí es perfectamente prescindible, está pensado más en la búsqueda de un derrape forzado y espectacular que en lograr conceder al Focus RS las dotes de un rápido tracción trasera. Está enfocado a lograr hacer “ceros” más o menos amplios pero es complicado tratar de enlazar curvas derrapando de costado pues el tren delantero siempre recibe al menos el 30 por ciento de la potencia del motor.

En su interior encontramos un habitáculo bastante más discreto de lo que te esperas. Lo que si llama la atención son sus asientos, auténticos baquets firmados por Recaro que ofrecen una sujeción espectacular. Por lo demás dispone de una pantalla integrada en la consola central algo pequeña para lo que se estila en estos tiempos y unos materiales de calidad aceptable para un compacto generalista…

Su cuadro de instrumentos es muy convencional y ofrece la información básica que encontraríamos en otro Ford Focus de la gama. Eso sí en la parte alta del salpicadero dispone de tres relojes para que podamos de un simple vistazo comprobar datos como la temperatura del aceite, la presión de soplado del turbo o la presión de aceite.

Tanto los gráficos como el tamaño de la pantalla multimedia se queda un poco anticuada con lo que estamos acostumbrados a ver últimamente.

No creo que sea un dato que os interese a muchos pero si habéis leído hasta aquí os merecéis que os diga como son sus consumos. Homologa 7,7 litros a los 100… Pero, al menos yo, en una conducción de calle pero ligera no he conseguido bajarlo de los 10 litros. Eso sí cada gota utilizada ha merecido tremendamente la pena.

Su precio de tarifa son 41.900 euros. Un precio alto si estamos pensando como público objetivo gente de una edad más o menos joven. Es ahora cuando recuerdo con añoranza aquellos compactos deportivos de los años 90 que por poco más de 12.000 euros –dos millones de pesetas de los de entonces- ofrecían unas prestaciones de infarto, una estética agresiva y una imagen atractiva. Supongo que estaré añorando mi Renault Clio 16 válvulas…

Las plazas traseras cumplen a la perfección su cometido.

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