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MINI COOPER S CABRIO

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BMW ha decidido realizar un restyling a su gama MINI para que sus ventas sigan viento en popa dentro de su gama. La marca de pequeños compactos del fabricante alemán goza de una excelente salud dentro del potente grupo teutón gracias a haber sabido mantener en el tiempo esa imagen icónica de deportividad e exclusividad que John Cooper supo imprimir a sus “mini coches”.

Para ello ha decidido darle un pequeño actualizado a sus formas exteriores y a sus grupos ópticos. Una pequeña actualización que apenas afecta a sus grupos ópticos, al equipamiento y a las cajas de cambios según versiones. Por lo que respecta a los faros pueden ser halógenos o de leds en las versiones Cooper. Amén de que podremos decantarnos por alumbrado tipo matricial.

Su comportamiento dinámico es realmente delicioso y está a la altura de su hermano de carrocería cerrada. Sin duda su reparto de pesos y el haber trabajado concienzudamente en el refuerzo de chasis hace que, si no fuera por los ruidos aerodinámicos que entran a través de la capota de lona, nos olvidemos de la arquitectura de su chasis.

Como siempre que me encargan la prueba de un Mini me viene a la cabeza comentaros lo mucho que se me parece su manejo al de un kart. Y es que la disposición de sus cuatro ruedas en las esquinas del chasis, su amplia sección de goma sobre el asfalto y un  contenido peso lo convierten en un juguete para mayores con una agilidad para cambiar de trayectoria realmente pasmosa.

Me ha gustado mucho el guiado que nos ofrece su dirección. Una dirección de tacto justo, ni blanda ni dura, que nos ayuda además por la buena desmultiplicación que tiene. La suspensión no es incómoda pero si firme. Con ella conseguimos saber perfectamente lo que está pasando bajo nuestras ruedas y nos da la confianza suficiente para circular deprisa con apenas unos kilómetros de aclimatación. Y es que acto seguido estaremos disfrutando de su excelente aplomo queriendo hacer las rotondas prácticamente rectas….

Nuestra unidad de pruebas además equipaba el delicioso motor de la versión Cooper S. O lo que es lo mismo una mecánica turbo de 1.5 litros y 192 caballos de potencia. No os voy a engañar, si tenéis cierta experiencia en coches potentes no os va a asustar lo que corre este MINI. Aunque lo hace lo suficiente como para que nuestro ritmo sea inconfesable. Sin embargo lo que si resulta muy positivo es la forma de entregar esa potencia. Y es que notamos el motor siempre muy lleno y solícito a lo que nuestro pie derecho le demanda. No obstante debemos tener siempre presente la configuración sobrealimentada del propulsor para, una vez llegado al régimen máximo de soplado del turbo, engranar una marcha más. Además cuenta con modo de conducción ECO, donde la respuesta del acelerador se resiente considerablemente, y SPORT donde el MINI Cooper S Cabrio da lo mejor de sí mismo.

Y hablando de marchas… La caja de cambios de esta versión era automática de doble embrague y ocho relaciones. Una transmisión con una pequeña palanca entre los dos asientos y unas más que útiles levas tras el volante. Sin duda ofrece una velocidad de cambio alta incluso si le pedimos que baje dos “hierros” casi consecutivos. Además el ruido de su escape cuando cambiamos sin levantar el pie del gas es, aunque no muy exagerado, si lo suficiente para que se vuelva adictivo.

Por dentro esta carrocería es absolutamente fiel a su nombre, MINI. Aunque en las plazas delanteras hay espacio suficiente para dos adultos, es en la zona trasera donde acusa su configuración cabrio. Allí el espacio para guardar la capota hace mella en los asientos traseros y, mi hijo de cinco años, con su silla homologada viajaba feliz pero realmente justo. Por otra parte el maletero cubica 215 litros lo que no está del todo mal para las características del coche.

En donde cumple de manera irreprochable es en cuanto a la calidad y ajustes de los materiales. De esta manera te das cuenta que estás dentro de un automóvil del segmento premium sin lugar a dudas. El cuero es de gran calidad y recubre elementos como los asientos, el volante o la palanca de cambios. Además dispone de una iluminación ambiental espectacular que podemos cambiar de color en función del modo de conducción que hayamos seleccionado. Con el añadido de que ciertas piezas del salpicadero pueden ser personalizadas a nuestro gusto de manera barata y llegando las piezas a nuestro domicilio de la manera más cómoda.

La arquitectura de su salpicadero no podía ser otra… Una disposición donde el eje principal es la enorme pantalla redonda que se ubica en la consola central. Allí tenemos centralizada toda la información multimedia, de la radio, ajuste del vehículo…. Aunque tampoco debemos olvidar que debajo de la misma encontraremos las típicas teclas de aviación para manejar diferentes elementos de nuestro MINI.

En cuanto al precio no es un coche barato ni mucho menos… No olvidemos que estamos ante un producto del grupo BMW que siempre se ha caracterizado por su posicionamiento elitista en cierta forma. Además ahora en su segmento por prestaciones, configuración y carrocería se ha quedado como única opción de compra. Y tú, ¿pagarías los 35.750 euros que vale este MINI Cooper S Cabrio?

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