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Esta semana probamos un producto realmente interesante. Un coche de esos que saben integrar aerodinámica, clase, deportividad y toda la tecnología de una marca como Mercedes. Estoy hablando del clase E coupé. Un modelo que llegó al mercado en 2017 y que confirma el avance en diseño que la marca de la estrella está realizando.

Es un coupé grande que crece hasta los 4,83 metros de largo. Un tamaño que le otorga un empaque espectacular cuando vemos su estampa en parado. Además la unidad que estáis viendo dispone del paquete deportivo exterior AMG Line. Con ello y con unas llantas de veinte pulgadas tenemos un cocktail realmente explosivo. Que levante la mano a quien no le guste.

Aunque sin duda un elemento que lo caracteriza, como ya lo hizo su antepasado el CLK, es la ausencia de marcos en las puertas que unido a las lunetas laterales practicables hacen un diseño espectacular a la vez que práctico. No es fácil ver en el mercado coches sin el pilar B y eso distingue a este clase E coupé.

Por dentro es un perfecto tratado de cómo combinar deportividad, elegancia y buenos ajustes. Dispone de cuatro plazas, es un 2+2 real, donde cuatro adultos pueden ir cómodos. La piel, el cuero y los plásticos de calidad en símil aluminio o carbono decoran todas sus piezas. Además llama la atención por unos aireadores de la climatización en forma de turbina. Sin olvidarnos de las dos pantallas de 12.3 pulgadas, una para el cuadro de instrumentos y otra multimedia, que descansan sobre su salpicadero.

El motor que probamos es el más asequible de toda la gama. Se trata de la variante llamada 220d que entrega 194 caballos. Es un propulsor de 4 cilindros en línea que consigue una aceleración suficiente –hace el cero a cien kilómetros por hora en 7,4 segundos- pero que está muy por debajo de otras mecánica de la gama del clase E coupé.

Sin duda lo que más se nota es que carece de la finura de los bloques de seis cilindros gasolina o, incluso, de las mecánicas diesel V6. Con todo ello y como digo más arriba acelera con decisión a la solicitud del pedal y máxime con la caja de cambios con la que iba combinado.Y es que la transmisión de esta unidad era automática, por convertidor de par, de nueve relaciones. Gracias a ella el empuje se percibe muy lineal y apenas se aprecian los cambios de marcha. Unos cambios que también podremos realizar pulsando las levas que incorpora tras su volante.

A nivel dinámico, como buen clase E, es un automóvil realmente cómodo. La suspensión es suave y filtra gratamente las irregularidades del terreno. Y eso que nuestra unidad incorporaba los amortiguadores de serie pues, como opción, hay la posibilidad de pedir unos muelles neumáticos con control de la dureza. También nos obsequia con diferentes modos de conducción que, en este caso, afectan a la dureza de la dirección y a la respuesta del acelerador así como a la velocidad a la que trabajará su caja de cambios 9G-Tronic. ¿Los frenos? Bien, gracias. Al menos para un uso razonable como el que hemos efectuado.

Su conducción es agradable pero hay que acostumbrarse a un automóvil menos ágil de lo que sus formas de coupé nos insinúan. Quizás recuerda más al andar de su hermano el clase E berlina. Y, al igual que este, nos transmite una gran seguridad a sus mandos dándonos cuenta de que siempre tenemos todo bajo control. Como os podéis imaginar en autovía es donde mejor se encuentra logrando un nivel de comodidad muy alto. Algo a lo que también contribuye su baja rumorosidad interior.

A nivel tecnológico puede incorporar prácticamente “de todo”. No olvidemos el salto que ha dado la marca alemana de la estrella en ese sentido en los últimos años.
Además ha estrenado el piloto automático para aparcar sin manos, los faros led adaptativos y, por su puesto, todos los componentes de seguridad activa y pasiva que os estáis imaginando.

Su precio está a partir de unos 53.000 euros. Un valor que se puede incrementar mucho en función de los extras que decidamos incorporar. Pero tenemos que pensar que estamos ante uno de los coupés más bonitos del mercado, con la tecnología mas avanzada y con consumos de un compacto de menor tamaño.

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Quizás a muchos de vosotros os estén resultando desconcertantes las fotos de este artículo. ¿Es una furgoneta? ¿Con ese nivel de equipamiento y de estética? Pues sí es una furgoneta, al menos deriva de una, la Vito. Pero lo que estáis viendo es un monovolumen de alta gama pensado por y para el transporte de viajeros. Se trata de la encargada de sustituir a la Mercedes Viano desde 2015 o, lo que es lo mismo, la Clase V de Mercedes.

No puedo resistirme a hablar de la Mercedes Clase V como un producto para viajar en Business Class. Si, ya sé, resulta obvio y manido el término, pero es que la comodidad, el espacio y la multitud de reglajes que ofrece así lo marcan. Está pensada por y para aquellos que tenga una alta necesidad para transportar personas con el máximo estándar de confort.

Sin ninguna duda, la puerta de hoteles de lujo, es el lugar donde más se ven las Mercedes Clase V.

Por su tamaño, no es demasiado amiga de los parkings.

Y es que su interior es de una calidad enorme. La misma que te puedes encontrar en una berlina de la marca. Cuero y plásticos blandos rellenan todo su gigantesco habitáculo para ofrecernos ese plus de calidad y lujo dentro de su formato de furgoneta. Los asientos delanteros son cómodos aunque yo he echado en falta una mayor longitud de banqueta para la gente que tenemos las piernas largas. Aunque en las plazas traseras, sobretodo en las de formato individual, se puede viajar en unas condiciones de comodidad lejos del alcance de cualquiera.

Además ofrece la posibilidad de una climatización independiente para la zona de los ocupantes, así como guanteras para depositar objetos o tomas de 12 voltios para cargar nuestros dispositivos móviles. También cuenta con apoyabrazos para los pasajeros de las plazas individuales y la posibilidad de reclinar los asientos para viajar plácidamente dormidos.

Con el acabado de la foto, avantgarde, la Clase V proyecta una imagen poderosa y deportiva.

Lógicamente su interior se beneficia de la longitud de su carrocería. Esta variante, denominada Larga, mide 5.14 metros. Aunque podremos optar por otros dos tamaños de 4.9 y 5,37 metros respectivamente. Además la altura de la misma, 1,88, y la anchura, 1,93, hacen de ella un cubículo del tamaño del salón de muchas casas de hoy en día.

El interior de nuestra protagonista de hoy alberga una vistosa pantalla situada en el centro del salpicadero que se controla gracias a una almohadilla táctil desde la que podremos escribir números y letras usando nuestro dedo como si de un lápiz se tratase. Todo ello se suma a otra opciones de control como los mandos que aloja el volante o el propio sistema de control por voz.

Por dentro todo nos recuerda que estamos subidos a un Mercedes.

Los asisentos individuales son de una calidad y confort inmejorable.

Aún disponiendo de espacio para siete ocupantes queda un generoso maletero.

Por otra parte quería apuntar que el motor que probamos no es el más pequeño que puede incorporar la Clase V. Esta versión denominada comercialmente V220d dispone de un propulsor de 2.143 cc –como todas- pero con un acabado de 163 caballos. Una potencia que cumplió perfectamente en las condiciones de la prueba. Esto es con cuatro adultos, dos niños y el espacio del maletero completamente lleno de equipaje. De todas formas, para el que quiera algo más de brío y mantener cruceros “poco” legales hay una versión con 190 caballos.

La caja de cambios es automática de 7 velocidades. Además el emplazamiento de su palanca resultará, para muchos, cuanto menos diferente. Y es que está colocada en la columna de la dirección, como los mandos del limpiaparabrisas en muchos coches,  y, si nunca lo has usado, requiere de un tiempo de adaptación. Eso sí, detrás del volante esconde unas levas para facilitar la maniobra cuando queramos utilizar la transmisión en modo manual.

No podemos decir que su conducción es dinámica pues estamos hablando de un gigante de más de dos toneladas de peso. Pero si tenemos que apuntar que se mueve con destreza en carretera y que la suspensión es muy cómoda con menos movimientos de carrocería de lo que cabría esperar. En ciudad pese a su tamaño cuenta con la ventaja de una dirección que permite girar sus ruedas muchísimo facilitando incorporarnos a las calles más pequeñas.

Los consumos son realmente interesantes en función del vehículo que estamos hablando. Este diesel es capaz de llevar a siete personas y su equipaje a ritmos legales por poco más de 6 litros de gasoil cada cien kilómetros. Con cifras como esta cabe pensar si alguien todavía duda de la eficiencia de este tipo de motores. Como añadido incorpora la función AddBlue que hace aun más eficiente su mecánica.

Nuestra unidad de pruebas incorporaba llantas de veinte pulgadas.

A través de este sofisticado mando podremos navegar por los menús de su pantalla multimedia.

Por lo que atañe a los sistemas de ayuda a la conducción puede incorporar hasta una decena. Entre ellos destaca, por novedoso y poco conocido, el asistente por viento lateral. Muy útil en este tipo de vehículos con tanta superficie en los costados. Este sistema detecta mediante unos sensores si se produce un golpe de viento lateral y frena las ruedas del lado en cuestión para minimizar los efectos de la ráfaga de aire.

¿El precio? Pues es el gran hándicap del que quiera este modelo. Ofrece muchas ventajas en cuanto a espacio, potencia, consumo, equipamiento, imagen… y esto hay que pagarlo. La versión de la foto superaba los 50.000 euros. Aunque el modelo puede superar los 100.000 en su máxima expresión.

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¡Como ha cambiado el fabricante checo Skoda! Desde aquellos primitivos coches que llegaban del norte de Europa ya queda bien poco. Y es que haber entrado a formar parte del gigante VAG ha sido la clave de su espectacular evolución.

Potente y poderosa es la imagen del todocamino más grande de Skoda, el Kodiaq

Un desarrollo que lo ha llevado hasta el punto donde está ahora en el que ya nadie se acerca a sus productos buscando un material económico pero de escasa calidad. Ahora casi se solapan sus productos, a nivel de terminaciones y estilo, con los de sus hermanos de Seat o Volkswagen.

Los grupos ópticos, tanto delanteros como traseros, aportan buena parte de una personalidad que se apoya en líneas suaves y simples.

Y tan lejos ha llegado su viaje que con el automóvil que probamos hoy demuestra que es una marca que está preparada para pelear, con garantías, en cualquier segmento. También en la de los SUV de siete plazas.

De hecho este modelo, el Kodiaq, es el primero de este tipo de coches que presenta. Un todocamino grande, de imagen poderosa pero sobria y que adopta unas líneas suaves y sin estridencias que le ayudarán a buen seguro a llegar a la retina de una gran cantidad de clientes.

De mover este enorme “oso” -su nombre deriva de una especie de este mamífero que habita en la isla de Alaska- se encarga un bloque diesel de dos litros con cuatro cilindros y 150 caballos. Un motor que resulta algo justo si lo que queremos es aceleraciones fuertes. Eso sí, a ritmos legales funciona con suavidad y no se muestra excesivamente ruidoso. Sobretodo cuando ya ha cogido temperatura. Además, una vez hemos cogido velocidad, es capaz de mantener velocidades de crucero mucho más que suficientes.

Y es que su respuesta a nuestras peticiones sobre el acelerador se cumplen con  premura y, ya desde muy bajas vueltas, podemos disfrutar de su cifra de par. No olvidemos que estamos ante un todocamino de grandes dimensiones con un peso de 1.667 kilos.

Lo que no me cansaré es de elogiar su caja de cambios automática de siete velocidades. La conocida DSG del grupo Volkswagen. Y lo digo porque resulta cómoda, rápida y tremendamente silenciosa a la hora de ejecutar su trabajo. De buena factura resultan también sus levas escondidas tras el volante y que giran con él en un conjunto indivisible.

Su interior ofrece unos acabados intachables y un ambiente sobrio y con sensación de durabilidad.

Nuestra unidad de pruebas disponía únicamente de tracción delantera. Una elección inteligente para todos aquellos, que son muchos, que harán uso de este gigante sólo por su tamaño y habitabilidad pero que no buscan un uso fuera del asfalto. Y es que cuando los motores sólo se tienen que ocupar de un eje los consumos se ven seríamente afectados. Es fácil encontrar en el ordenador de a bordo de un Skoda Kodiaq 2.0 TDI de 150 caballos cifras levemente por encima de los seis litros.

Por otra parte, como opción podremos disponer de un selector de modos de conducción. Un sistema que incide en la respuesta del motor, la caja de cambios, la suspensión -si lleva los amortiguadores DCC- y la dirección asistida. Las opciones a nuestra disposición será Normal, Eco, Sport, Individual y Snow.

Los asientos los podríamos encontrar en cualquier berlina de carácter deportivo.

La parte trasera es muy amplia y en ella pueden viajar tres adultos sin problemas.

Las plazas supletorias que se alojan en el maletero son sólo aptas para niños

En cuanto a su habitabilidad interior dispone de espacio para que cinco ocupantes se acomoden con holgura. Además, las plazas delanteras disfrutan, en el acabado de la foto, de unos llamativos asientos tipo baquet con multitud de reglajes. Por ello, y junto con la movilidad de su volante, encontrar una buena postura de conducción está garantizado para cualquier talla.

Por otra parte, en sus plazas traseras hay espacio suficiente tanto para las piernas como para la cabeza. Además, si contamos como opción con el enorme techo panorámico la sensación de amplitud está prácticamente asegurada. Otra cosa es la tercera fila de asientos -si es que hemos configurado una unidad de siete plazas-. Allí encontraremos dos banquetas fácilmente escamoteables en el piso del maletero pero que sólo nos darán servicio para niños de máximo 1,50 metros de altura.

El cuadro de instrumentos es sencillo y claro.

No me quiero olvidar de citaros una de las principales ventajas del Skoda Kodiaq. Y es que, a diferencia de su hermano el Volkswagen Tiguan Allspace, puede configurarse con 5 plazas. ¿ventajas? Dispondremos de un maletero con una mayor profundidad pues utilizaremos como espacio útil de carga el destinado en la versión de 7 ocupantes para esconder los asientos traseros opcionales. Por cierto, si sólo usamos la parte delantera y abatimos todos sus asientos podremos meter en su interior una bicicleta tanto de montaña como de carretera sin desmontar.

Por dentro destaca también por unos materiales de calidad que nos desmerecen en absoluto a alguno de sus rivales premium. Plásticos blandos y cuero se entremezclan dando una sensación agradable y de coche “bien hecho”. Además, su diseño, simple y minimalista, nos ayuda a encontrar todos los elementos rápido y a acostumbrarnos a su uso con apenas circular unos kilómetros.

En el salpicadero encontramos, como eje de todo su diseño, una enorme pantalla tipo tablet desde la que podremos manejar su excelente dotación tecnológica. Una pantalla táctil que incorpora menus de fácil comprensión y que te hará la vida más fácil a bordo.

Las plazas trasersa contaban con su climatizador e, incluso, con asientos calefactables.

Os puedo asegurar que con el invierno que llevamos le saqué un buen partido a los paraguas que esconden los cantos de las puertas delanteras

No obstante también ofrece multitud de huecos portaobjetos además de una curiosa guantera doble. Además dispone de detalles muy prácticos como unos paraguas alojados en el canto de las puertas delanteras, una linterna de imán usando la luz del maletero, unas piezas de plástico en las puertas para evitar dañar a otros coches al abrirlas y que se esconden cuando las cerramos o unas mantas en las plazas traseras muy útiles cuando tenemos niños.

Con todo lo que te he contado hasta ahora me imagino que no te esperas que se trate de un todocamino low cost. Y es que a poco que configures un Kodiaq a tu gusto tendrás que rellenar un cheque con una cifra superior a los 30.000 euros.

 

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Antes de meternos en materia me gustaría hacer una reflexión sobre la marca que nos ocupa hoy, MINI. Quién no recuerda aquellos pequeños utilitarios que resolvieron los problemas de movilidad de muchos pero, que también, se convirtieron, casi de manera imprevista, en auténticos deportivos capaces de ganar a coches de mayor potencia.

En las fotos, el MINI más “maxi” que se ha fabricado hasta el momento.

Pero todo aquello quedó fagocitado por un mercado que fue demandando otro tipo de automóviles. Todo hasta que el gigante alemán BMW reflotó la compañía para ofrecernos una versión actualizada del viejo MINI. El éxito fue inmediato. Las ventas crecieron y lo que iba a ser el resurgir de un modelo se convirtió en una marca cargada de versiones y variantes para todos los gustos y necesidades.

Lo mires por delante o por detrás enseguida te das cuenta que están ante un MINI.

Variantes como la que traemos hoy hasta Autofm, el MINI Countryman Coope S PHEV. Un MINI de tamaño “maxi” pero que, pese a su envergadura, a primera vista nos damos cuenta que es un modelo del fabricante inglés. Su imagen es clara y diáfana. Sí, es grande, pero es un MINI. Y es que mide 4,3 metros de longitud, es decir, en la línea de cualquier compacto medio. Su altura es de 1,56 metros algo que nos recuerda a la categoría SUV del mercado.

Lo clásico y lo moderno se dan la mano en el Countryman PHEV.

En cuanto a su diseño su frontal con la parrilla estrecha y alargada, y su faros redondos lo identifican como el hermano mayor de la saga MINI. Su carrocería está envuelta por una serie de protecciones de plástico sin pintar –en los pasos de rueda y parachoques- que le dan un toque aventurero. El techo luce con unas barras portaobjetos mientras que su trasera es muy vertical y discreto.

Pero lo que llama la atención son una serie de inscripciones de color verde que se reparten por sus chasis. Detalles que se alojan en lugares como los pasos de rueda delanteros y que incluyen una letra E en ese color. Todo ello nos indica que estamos ante un modelo muy especial. Nada menos que el primer vehículo híbrido enchufable del fabricante inglés.

Escondido y discreto se encuentra el enchufe desde el que recargar nuestro MINI Countryman PHEV.

Dispone de un sistema híbrido que se compone de un motor de combustión de gasolina de 1,5 litros con turbo y tres cilindros. Una mecánica que desarrolla 136 caballos de potencia y que va vinculada a las ruedas delanteras del Countryman. Con él se consiguen cifras de par de 220 Nm.

Su interior es de calidad y busca más el diseño que la funcionalidad. Pese a ello encontrarse a gusto en su interior es fácil.

Pero este modelo lleva una inscripción en sus puertas que reza: All4. Y es que la tracción de este híbrido es total gracias a que su motor eléctrico está colocado para alimentar a las ruedas traseras mientras que el propulsor de combustión se hace cargo del otro eje. La mecánica eléctrica proporciona al modelo una potencia de 65 kilowatios que corresponde a 88 caballos de fuerza. Con todo esto la cifra resultante son unos más que suficientes 224 caballos que hacen que nunca te falte potencia a los mandos del Countryman PHEV.

Inconfundible la pantalla redonda que llena la parte central del salpicadero.

Su comportamiento es absolutamente intachable puesto que consigue “esconder” los 160 kilos más de peso que arrastra con respecto a la versión convencional –pesa 1.735 kilos-. Dispone de un tacto deportivo, algo que siempre uno espera cuando se sube en un MINI, con un tarado de suspensión cómodo pero que trasmite fielmente lo que ocurre bajo sus ruedas. La dirección es suave y precisa y consigue que, por momentos, estás guiando un automóvil más enfocado a la eficiencia que a la deportividad.

El maletero es algo justo para viajar pero suficiente para un uso urbano o de pareja.

A todo esto ayuda una caja de cambios automática de seis relaciones que podemos usar de manera secuencial utilizando la palanca con movimientos de delante hacia atrás. Si bien el cambio es suave y rápido la conducción de este Countryman enseguida nos invita a hacer un uso plenamente automático.

El conductor podrá hacer uso del botón eDrive para la gestión de la energía. Esto es, podrá utilizar sólo el motor de gasolina para viajar, sólo el modo eléctrico para, por ejemplo, circular por ciudad, o dejar que el propio coche gestione ambos de la manera que considere más eficiente. Una eficiencia que le permite tener la homologación cero emisiones –gracias a que homologa 42 km eléctricos que en la práctica no pasan de 30- con las ventajas que esto conlleva a la hora de circular por las grandes ciudades, para aparcar o para utilizar distintos carriles de circulación restringida.

Nuestra versión de pruebas equipaba dos techos de cristal independientes. El delantero se podía abrir.

A la hora de llegar a casa y enchufar nuestro MINI a la red eléctrica tenemos que tener en cuenta los tiempos de recarga. Estos pueden ser de apenas dos horas y cuarto si tenemos un cargador mural o de una hora más si lo hacemos sobre el enchufe doméstico de nuestro domicilio.

Su interior es amplio y cómodo para un coche de sus características aunque está claramente pensado para cuatro ocupantes. Eso sí es algo más angosto que sus hermanos en la zona trasera –según la marca pierde unos 3 centímetros de altura-. Y lo es porque allí es donde se aloja su motor eléctrico –bajo el maletero que se queda en 405 litros de capacidad- y sus baterías de acumulación de energía –bajo la banqueta trasera-. Esto hace también que el depósito de gasolina sea algo más pequeño y se quede en unos 35 litros.

Enchufar nuestro coche….un gesto al que nos tendremos que acostumbrar para el futuro.

Por lo demás es un coche muy bien terminado y que no hace ni mucho menos ascos a la calificación de premium. Su interior es el que la marca nos tiene acostumbrados con una gran pantalla central y los botones tipo interruptor que son mucho más estéticos que prácticos.

Su precio de partida es de 36.600 euros. Una cifra que no me parece descabellada cuando hablamos de un modelo de imagen potente, de acabados premium, de equipamiento alto, de eficiencia demostrada y que, además, como guinda del pastel nos permite disfrutar de la conducción gracias a un chasis ágil y divertido.

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Skoda ha tardado en entrar de lleno en el segmento SUV. Le ha pasado como su hermana, SEAT, aunque incluso esta ha presentado el Ateca antes que nuestro protagonista de hoy, el Karoq, pese a que ambos son, en la práctica, el mismo coche.

Se trata del segundo todocamino de la marca checa, pues llega después de su hermano mayor, el Skoda Kodiaq. Aunque seguramente, el Karoq, por precio, perfil del comprador y tamaño sea la apuesta importante del fabricante para liderar las ventas en este segmento del mercado.

 

Realmente el Karoq está dirigido a convencer a todos aquellos que tenga claro que lo que buscan es un SUV. Y me explico. En su concepto no hay ninguna licencia que se aparte de la idea de producir un automóvil alto, con ciertas dotes para salir de asfalto, con buen tamaño interior, un maletero generoso y un diseño pensado para gustar a todo el mundo.

Y en todo esto tiene un peso importante su imagen. Y lo hace desde la sobriedad. Con un frontal poderoso que nos trata de convencer que estamos ante un automóvil resistente pero sencillo. Un todocamino de líneas puras y suaves que destaca por su necesidad por pasar desapercibido.

En la unidad que veis en las fotos la  parte mecánica está ocupada por un motor TDI de dos litros y cuatro cilindros. Un propulsor que rinde 150 caballos. Un motor que es algo ruidoso pero que no filtra excesivas vibraciones al habitáculo. Su empuje es firme aunque, como supondrás, no te va a pegar al asiento. No olvidemos que tiene que bregar con su tipo de tracción, cuatro por cuatro.

Aunque también se pude configurar el Karoq como un tracción delantera la verdad es que, pese a un pequeño incremento en el consumo merece la pena la variante con tracción total. Esta, junto con su altura libre al suelo hace que podamos salir de asfalto con bastantes garantías.

Pero sigamos hablando de su motor. Donde más brilla es a bajas y medias revoluciones quedándose en la parte alta del cuentavueltas más descafeinado. Aunque también me gustaría añadir que esta mecánica me parece muy equilibrada para este SUV de tamaño medio y de algo más de 1.300 kilos de peso.

Lo que resulta una delicia de manejo es su transmisión. No en vano es una de las más elogiadas del mercado. Se trata de la conocida caja de cambios automática DSG de siete marchas del grupo VAG. Además, en el modelo de las fotos, disponía de levas tras el volante para hacer aun más fácil su manejo. Quizás me habría gustado que, esas levas, fueran algo más grandes pues cuando giras demasiado el volante cuesta encontrarlas.

Una de las mayores ventajas del Karoq de Skoda es su espacio interior. Ahí te das cuenta de lo bien aprovechados que están sus 4,38 metros de longitud. De hecho en su interior se acomodan fácilmente hasta cuatro adultos. Es más, el espacio superior destinado a la cabeza de los ocupantes es de los más grandes de su segmento. Con todo ello también es fácil prever lo que te vas a encontrar cuando abres el portón trasero. Un maletero excepcional con sus 521 litros de capacidad.

Cuenta además con un interesante sistema denominado Varioflex, que cuesta 320 euros, que incluye tres asientos traseros independientes que pueden regularse longitudinalmente y en inclinación. Asimismo cada uno de los mismos podrán ser desencajados y sacados del vehículo. De esta manera la habitabilidad trasera la podremos manejar a nuestro antojo.

Su habitáculo es de gran calidad. Me atrevería incluso a decir que mayor que la de un Ateca aunque un poco por debajo que la de un Tiguan. Aunque este último es bastante más caro que nuestro protagonista. Y es que dentro te encuentras rodeado por plásticos blandos y de apariencia robusta. Con el añadido de que en las versiones más lujosas el cuero y las superficies negro piano ganan terreno y te ofrecen un espacio totalmente premium.

Viendo su diseño interior te das cuenta de su origen alemán por la tremenda sobriedad del conjunto que busca, en su disposición, la ergonomía y el orden antes de soluciones demasiado modernas o estridentes. La colocación de todos los elementos es muy horizontal y en un breve tiempo de manejo te acostumbras a su uso.

 

Destaca, en este conjunto homogéneo, la pantalla táctil que se integra en el salpicadero y que tiene unas dimensiones considerables, nueve pulgadas. Desde ella podremos manejar todas las funciones de infoentretenimiento y conectividad. Quizás se echa de menos una ruleta para bajar el volumen de la radio de una manera más rápida y cómoda que con los dos botones táctiles que incorpora.

Tecnológicamente podemos equiparlo con todas las ayudas a la conducción que nuestra prudencia nos aconseje. Elementos como el asistente al aparcamiento, el programador de velocidad activo, la detección de vehículos en el ángulo muerto, el avisador por cambio involuntario de carril o el reconocimiento de señales de tráfico podrán ser nuestros compañeros de viaje.

La versión que tenéis en pantalla tiene un precio, ya con las ayudas de la marca incluidas, de unos 40.000 euros. Pero hemos de saber que estamos ante un modelo tope de gama. Puesto que la marca anuncia un precio de partida de 18.900 euros para una variante de gasolina de un litro y 115 caballos con caja de cambios manual y tracción delantera.

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Hoy traemos hasta nuestra web una de las motos que más opiniones ha causado en los últimos años. Una moto de difícil clasificación que, desde que la conocimos en el Salón de Milán de 2015, no ha parado de suscitar diferentes pareceres.

Diferente, distinta, atrevida, original… Se acaban los adjetivos para calificar el diseño de la Honda X ADV

Y es que en ella el fabricante japonés ha tratado de aglutinar una serie de factores que, hasta ahora, nadie había tratado de juntar. Porque no me diréis que no es un cocktail sugerente el tratar de vestir una moto trail con el traje de un scooter urbano.

Aunque, en mi opinión, esta mezcla de scooter y moto trail también tiene cierto aire futurista en sus líneas. Sin duda no deja indiferente a nadie. Esto es algo que puedo aseguraros que es así pues prácticamente en la mitad de los semáforos alguien me preguntaba por la dichosa X ADV.

La protección aerodinámica es buena incluso para las tallas más grandes.

Si le preguntamos a la propia marca nos contestará que se trata de una moto SUV. Definición que entenderá enseguida nuestros más fieles lectores pues en el mundo de los coches son la categoría de mayor crecimiento y hemos probado un montón de ellos en esta misma web.

Pero vamos a meternos en materia. En lo que respecta a la parte mecánica está equipada con un motor bicilíndrico de 745 centímetros cúbicos. Un propulsor que nos ofrece una cifra de potencia de 55 caballos a 6.250 rpm. Se trata de una mecánica de un uso suave y comedido a la que si pedimos mucha aceleración pondremos en apuros. Y esto es algo que sucede porque estamos hablando de una moto de 238 kilos de peso con el depósito lleno.

No tiene un motor muy potente pero sí lo suficientemente alegre para movernos con agilidad.

 

Por eso hay que tener claro que estamos hablando de una moto de gran tamaño. De hecho la altura al asiento es de 810 mm por lo que para las tallas más bajas se hace difícil de mover en parado.

Dispone de una pantalla enorme de fácil lectura y con una información muy completa. Por delante monta una horquilla invertida de 41 mm firmada por Showa.

La transmisión de doble embrague que equipa también tiene sus particularidades. Utilizando un botón colocado en la piña derecha engranas primera. Aunque debes seleccionar si quieras circular en modo D, más tranquilo, o modo S, Sport –con tres diferentes niveles-. Con una vez que lo hagas el sistema ya lo memoriza y en la próxima arrancada recuerda lo que habías elegido. Así de esta manera podrás comenzar a circular de manera totalmente automática o cambiando sus seis marchas mediante las levas del puño izquierdo.

Debajo del asiento hay hueco suficiente para un casco integral. Detrás lleva un monoamortiguador montado sobre bieletas.

En cuanto a la parte ciclo monta una vistosa horquilla invertida de 41 mm de la marca Showa. Una horquilla que nos ofrece la posibilidad de regularla tanto en precarga como en extensión.  Para la parte trasera recurre a un monoamortiguador montado sobre bieletas que también podemos regular a través de la precarga del muelle.

En cuanto al contacto con el suelo se encargan unas ruedas en medida 120/70-17 delante y 160/60-15 detrás. Ambas montadas sobre llantas de radios con posibilidad de montar neumáticos tubeless. De parar la X ADV se encarga un doble disco de freno delantero de 296 mm delante y 240 mm detrás. Un sistema de frenado que dispone de ABS pero que no nos da la posibilidad de desconectarlo en la moto de la prueba. El modelo 2018 nuevo ya podrá llevar control de tracción con dos distintos niveles.

Si hablamos de la postura de conducción lo primero que quiero trasmitiros es las excelentes cualidades de su asiento que nos cuida como si de un sofá se tratara. La posición es alta y con pleno dominio para divisar lo que sucede a nuestro alrededor. La cúpula regulable nos ofrece gran protección aerodinámica, los espejos retrovisores una excelente visión posterior y el asiento dispone de apoyo lumbar. Es decir todo lo necesario para hacer kilómetros y kilómetros sin enterarnos.

Una vez arrancamos me llama la atención el sugestivo sonido de escape. Un ronroneo deportivo que conjuga muy bien con la imagen de esta Honda X ADV. En ciudad se destapa como una moto ágil, cómoda y muy fácil de usar. Pesada y grande en parado pero, una vez en marcha, no te querrás bajar de ella en tus recorridos urbanos.

En carretera su motor y su chasis crean una simbiosis perfecta que nos sacará una sonrisa. Se inscribe en las curvas de forma precisa y tiene un comportamiento muy previsible que nos ayuda a sentirnos a gusto enseguida. El resultado de esta combinación de factores es que nos descubriremos a nosotros mismos circulando más deprisa de lo que nos esperábamos.

¿Y fuera de carretera? Pues tiene una serie de limitaciones claras. Empezando por el peso, la altura o unas suspensiones muy asfálticas. Además, el no poder desconectar el ABS es un hándicap que nos alargará las frenadas. Eso sí nos dará la posibilidad de hacer pistas y caminos con calma y de llegar donde ni se lo plantearía el usuario de, por ejemplo, un T MAX o un AK 550.

Su consumo entra dentro de lo que te esperas. Pudiendo alargar los depósitos hasta casi los 300 kilómetros reales en el caso de que seamos medianamente cuidadosos con el acelerador.

Por lo tanto estamos ante una moto, porque no me atrevo a llamarla scooter después de probarla durante una semana, que nos dará un toque aventurero y diferente, que nos llevará al trabajo con la comodidad y la economía de una 125, que nos dejará divertirnos a buen ritmo en nuestro tramo favorito de curvas y, por si faltaba algo, con la que podremos salirnos del asfalto y disfrutar de una ruta off road.

El precio está entorno a unos 12.000 euros dependiendo de las campañas de la marca. Aunque quizás te interese que en estos momentos te puedes llevar una Honda X ADV a casa por sólo 125 euros al mes durante 36 meses con una entrada de 2.940 euros. ¿Qué te parece?

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A estas alturas no os voy a descubrir el compromiso de Toyota con el medio ambiente. Un compromiso con los vehículos eficientes que nació hace ya más de veinte años. Y es que en 1997 llegó la primera generación de un modelo icónico para la marca, el Prius. Sin duda un referente que se ha convertido casi en una forma genérica de llamar a los vehículos híbridos.

Pero ocurre una paradoja. Y es que curiosamente el fabricante japonés, en España, no dispone de ningún vehículo cien por cien eléctrico. Un segmento que claro auge y que, según algunos, se postula como el futuro en cuanto a movilidad sostenible. Al menos en las grandes ciudades.

Híbrido autorecargable. Esa es la tecnología que utiliza el Toyota CHR. Una técnica que domina el fabricante japonés.

Pero donde la marca si que está situada a la vanguardia, como os decía, es en lo que respecta a los automóviles híbridos. Pero híbridos autorecargables que no es necesario enchufarlos a la red eléctrica. Modelos que combinan un motor de combustión con la electricidad para sacar el máximo rendimiento a sus mecánicas.

Y aquí es donde está situado el protagonista de esta prueba, el Toyota CHR. Pero además en este modelo, para cautivar a un mayo número de posibles compradores, el fabricante japonés ha realizado un intenso trabajo en cuanto a diseño. Echarle un vistazo a las fotos y decidme si no es diferente a lo que circula por nuestras carreteras.

Lo mires por donde lo mires el Toyota CHR es único y con una marcada personalidad diferenciadora.

No en vano el CHR es un coche que no pasa desapercibido. Puedo aseguraros que por donde he circulado me he convertido en el objetivo de todas las  miradas. Y lo hace gracias a una imagen diferente de líneas muy pronunciadas que nos trasladan, permitirme la licencia, a un cómic manga. Su imagen delantera destaca por una parrilla en una posición muy baja. Además los faros son muy estilizados y se alargan hasta casi unirse con el logo de la compañía en el frontal del ehículo.

Además de eficiente y de diseño moderno el Toyota CHR nos ofrece un buen comportamiento en carretera.

Aunque por detrás es, si cabe, aun más especial. Y lo es porque incorpora unas formas muy marcadas con una alerón superior grande y unos grupos ópticos muy visibles. No obstante la estrella de su diseño está en su parte lateral. Una zona donde destaca una línea de cintura muy alta con unas ventanas traseras pequeñas. Sin olvidarnos de los tiradores de apertura de las puertas posteriores, muy escondidos y originales.

Su puertas traseras aglutinan buena parte del peso de su diseño.

 

En cuanto al tamaño, se trata de un SUV de 4,36 metros de longitud. Y es que es bastante más compacto de lo que aparenta. Además, pese a ser ocho centímetros más alto que un Auris no lleva bien el circular fuera del asfalto. Aunque sólo sea por que incorpora un paragolpes delantero que roza a la menor irregularidad del terreno.

Por otra parte, la movilidad la consigue gracias a combinar un motor eléctrico con otro de combustión. Este último parte de un bloque de 1,8 litros, de cuatro cilindros y atmosférico que rinde 122 caballos. Será la única motorización disponible en nuestro país aunque en otros mercados se ofrecerá una versión de gasolina de 1,2 litros.

Su motor de combustión tiene 1,8 litros y rinde 122 caballos. Con él se pueden conseguir consumos bastante ajustados.

La transmisión siempre será automática, sin marchas, pues utiliza la tecnología de engranaje planetario -similar a la de un scooter-.  Por ello la conducción se vuelve algo especial sobretodo si le pedimos una fuerte aceleración. En ese momento el ruido será alto, constante y superior a la velocidad que percibiremos. Su tracción siempre será delantera.

Asimismo si, por ejemplo, encaramos una cuesta abajo y queremos retener el vehículo, lo que en otro coche sería bajar una marcha, el cambio dispone de la posición B que actúa como una especia de freno motor que, además, aprovecha la energía para cargar sus baterías eléctricas.

Sus grupos ópticos disponen de tecnología led. Además su diseño es tremendamente atrevido.

Si no buscamos unas prestaciones deportivas nos agradará su conducción. Y es que el CHR se mueve con suavidad y el silencio y confort de marcha son una de sus cualidades más notables. La suspensión es blanda y cómoda y perfecta para movernos a ritmos legales.

Los consumos dependerán mucho del tipo de vía por la que circulemos, del ritmo marcado y del tráfico que nos encontremos. Os voy a hablar de mi experiencia de estos días. En un viaje por autovía de unos 250 kilómetros con tres ocupantes y equipaje a una velocidad mantenida de unos 120 kilómetro por hora me ha consumido unos competitivos 6,4 litros. Pero en cuanto he llegado a zona urbana y, en tráfico lento, el CHR se ha apoyado en su motor eléctrico el ordenador de a bordo me ha marcado una cifra de apenas 6 litros.

Su habitabilidad es aceptable. Eso sí, en las plazas traseras el espacio es esclavo del diseño.

Habrá tres niveles de equipamiento: Active, Advance y Dynamic Plus. Todos ellos bastante completos y con una dotación de serie que no se olvida de elementos como la la alerta por cambio involuntario de carril, el programador de velocidad activo, el sistema de reconocimiento de señales de tráfico o las luces automáticas.

Por otra parte podremos también disfrutar en nuestro CHR de llantas de 18 pulgadas, de cristales tintados, de tapicería de cuero, de pintura bicolor, de un completo sistema de audio JBL, de navegación, de asientos eléctricos…

Es fácil sentirse cómodo al volante. Además la calidad de su habitáculo nos invita a sentirnos agusto.

 

Por dentro sus calidades son notables, nada nuevo, estamos hablando de un Toyota. Los plásticos se ven de calidad y agradables al tacto e, incluso, puede llevar elementos como el salpicadero recubierto de piel.

La habitabilidad no es uno de sus puntos más fuertes. Si bien las plazas delanteras tienen un buen tamaño, las traseras sufren las condiciones de un diseño atrevido. Sobretodo en lo que respecta al espacio para las piernas. Tres adultos detrás no camparán a sus anchas. Además, su original caída de techo hace que las puertas traseras no tengan un excesivo ángulo de apertura por lo que, por ejemplo, meter a un bebé en su silla adaptada sea algo incómodo.

En la utilización del Toyota CHR haremos poco uso de su palanca de cambios.

Si os acercáis a un concesionario de la marca os contarán que el CHR se ofrece con tres años de garantía -o 100.000 kilómetros lo que ocurra antes-. Eso sí todo lo que corresponde a la parte híbrida de su mecánica tiene 5 años de garantía. Pero, ojo, si todos los mantenimientos los hacemos en servicio oficial la garantía de las baterías se alarga hasta los diez años. Su precio parte de los 24.000 euros aproximadamente.

El Toyota CHR monta llantas dieciochopulgadas. La pantalla multimedia es la gran protagonista en el salpicadero.

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