Competición

Sí, tal como leéis en el titular, es una posibilidad más que cierta, un rumor muy fundado, que ha sido dotado de credibilidad por varios de los periodistas más renombrados de Inglaterra, como James Allen o Andrew Benson entre otros. Una opción que chirría para algunos y tiene lógica para otros, pero que no hace más que confirmar que los juicios en la F1 cambian a la misma velocidad que los monoplazas pasan por la Speed Trap de los circuitos. Ahora bien, ¿por qué? Y es más, ¿Por qué ahora?.

Ante la idea de subir a Max al Red Bull podríamos encontrar motivos para defender la idea o para pensar que es una locura sin sentido. Entre las razones para hacer lo primero podría pesar el asegurarse la renovación de la estrella holandesa ahora que se oyen cantos de sirena de otras escuderías, entre ellas Ferrari, por hacerse con sus servicios. Una idea que se combatiría ofreciendo a Max el coche estrella de la estructura de Dieter Mateschitz a cambio de firmar un nuevo contrato (que amplie su permanencia en Red Bull) y que terminara con las posibilidades de que Max se marchara hacia una Ferrari a la que sería muy difícil decir que no. Kvyat, más tarde o más temprano, dejará su hueco, porque el futuro en Red Bull tiene marcado el nombre de Max desde que le subieron en un monoplaza prácticamente sin experiencia en monoplazas. Eso es así, a pesar de que Carlos haya demostrado ser tan rápido como él. Simplemente por tres detalles: es rápido, agresivo y transforma eso en resultados. Una combinación rara de ver en la F1 actual, y por la que suspiran los aficionados, los periodistas y el paddock entero. Pero sobre todo hay un detalle a no ignorar: los destellos. Ha tenido esa clase de actuaciones que le han permitido estar ante los focos en el momento adecuado. Como todo en la vida, ha estado en el momento exacto en el lugar adecuado. Y eso en la F1 lo es todo…o casi.

Ahora echemos un vistazo a la tesis contraria. Porque frente a ello, habría quien podría pensar que estando en Toro Rosso, y batiéndose el cobre contra Carlos Sainz, que no le va a la zaga, madurará de forma mucho más segura que echándole a los leones contra un Ricciardo que ya batió a Sebastian Vettel (Tetracampeón del Mundo) y que podría precipitar que Max no llegara tan preparado como el australiano para poder hacerle frente y batirle. No es fácil decidirlo porque te puedes cargar todo un diamante en bruto antes de terminar de pulirlo. Y no se encuentran gemas de ese tamaño todos los días. Pero para eso está Marko, al que rara vez le tiembla el pulso para hacer y deshacer a su antojo en Red Bull. Para eso está, entre otras cosas. Y Marko tendría que haber visto destellos muy claros en Carlos para cambiar la idea preconcebida que tenía de Max. Y entre la suerte, la fiabilidad y otros múltiples detalles, a Carlos no le terminan de salir las cosas. No al menos para quitarle a Marko la idea de que Max es la elección. Carlos es rápido, técnico y disciplinado…pero Marko siente predilección por los “killers”. Carlos podría serlo, pero le ha faltado egoísmo hasta ahora. Ha pecado de buen chico. Es como los políticos que sacan nota en valoración personal mientras los que peor nota tienen ganan las elecciones. El objetivo final es lo que importa. Y si para ello hay que ser o parecer antipático, al final no estás en F1 para hacer amigos.

No voy a engañaros. Subir a Max en el Red Bull me parece muy probable. Ya se ha visto en otras ocasiones (que le pregunten a Pedro de la Rosa, que se ha visto ya en los 2 lados de la historia). Pero en este caso me dolería especialmente porque en Red Bull no se dan segundas oportunidades. Porque subir a Max significaría que Carlos tendría ya marcada la puerta de salida, salvo que Ricciardo decida coger las maletas y largarse rumbo a Maranello, claro está. Ya lo advertí en varias ocasiones, en diferentes artículos. Carlos no puede esperar a que terminen las temporadas para hacer balance, porque en la F1 se echan cuentas mucho antes cuando hace falta. Batir a Max en las calificaciones el año pasado fue algo que jugó en su favor, un detalle a tener en cuenta. De esos que se miran. Pero la diferencia en puntos con el holandés fue sin embargo más significativa, pues es de ahí de donde reciben dinero los equipos. El resultadismo, que se dice por ahí. Kvyat podrá bajar a Toro Rosso, y quien sabe luego, pero para Carlos tener que batirse con el ruso no le implicaría nada bueno. Si le gana, porque lo hace a un “desheredado” (implica poco mérito), y si no le vence, porque significaría tener pie y medio fuera de Red Bull. Suena fuerte el rumor, como otros que se convirtieron luego en realidad. Pero si finalmente no se da, Carlos debería interpretarlo como un toque de atención, de esa clase que implica la necesidad de ponerse las pilas, y pensar sólo en batir a Max por cuantos más puntos mejor…y si es con adelantamientos que atraigan los focos, tanto mejor.

Una nueva temporada, y la misma película que el año pasado: una escudería arrasa mientras las demás miran atónitas, impasibles y sin capacidad de reacción la superioridad de los de Stuttgart. Poco o nada que hacer, la historia se repite. Y como toda buena película que se precie tiene buenos y malos, esta no iba a ser menos. Dos son los actores de esta película que están acaparando el protagonismo, dos escuderías están acumulando minutos de guión, ejerciendo de malas, que no por carácter y sí por resultados. Como no, hablamos de Ferrari y McLaren. La decepción se palpa en ambos…

Hay ciertos pararelismos entre las dos escuderías estos dos últimos años. Ambas, cada una a su manera, revolucionaban su estructura y las armas con las que iban a contar para conseguir ser Campeones del Mundo. McLaren robaba a los de Maranello a su piloto estrella, Fernando Alonso, y a Red Bull al lugarteniente de Adrian Newey, para, asociándose con Honda, ser el próximo equipo en dominar la “galaxia” de la F1. Ferrari, asimismo, cambiaba de piloto y la gran mayoría de sus mandos intermedios, empezando por su presidente, Marchionne, y el responsable del equipo de F1, Arrivabene. Con Vettel como sustituto de Alonso, Ferrari parecía destinada a reverdecer viejos laureles, como McLaren con Honda y Fernando. Una batalla épica se avecinaba, Ferrari contra McLaren, McLaren contra Ferrari, como en los viejos tiempos. Una batalla digna de cinemascope y palomitas. La realidad, sin embargo, está siendo muy diferente. El resultado de ambos equipos, a día de hoy, huele a decepción.

Mucho se podría escribir, en cualquier caso, sobre quien anda más cerca de su objetivo final. Ferrari, de momento, está un paso por detrás de Mercedes. Parecen los únicos capaces de plantarles batalla si se produce la correcta alineación de planetas, las suerte les sonríe y si se les cruza un gato negro a Hamilton, Rosberg, Wolff, Lauda y compañía. Pero eso, de alguna manera, no se produce todos los Domingos. Más bien pocos, y como la deuda de los de Stuttgart con Hamilton por su apuesta por Mercedes parece ampliamente saldada, ahora le toca a Rosberg ejercer su dominio para dejar claro que es el coche, y no el piloto, el que marca las diferencias. En Ferrari eso lo perdieron. Lo del piloto que las marcaba, aclaro. Y claro está, si Vettel no gana se notan más las costuras por cuanto como dejó el listón su antecesor. Por eso, con todo lo que mejoró Ferrari, sin Campeonato, las heridas resurgen y la luna de miel desaparece. Ferrari es un chasco una vez más. Vettel ya no sonríe y Marchiones y Arrivabene menos.

Pero en Mclaren la cosa no está mucho mejor. Más bien al contrario. Se presumía que iban a arrasar por el historial que tenían en el pasado, lleno de éxitos y títulos mundiales. Pero, y es un importante “pero”, la F1 de ahora no entiende del peso de la historia como arma para ganar carreras y campeonatos. Esto no es fútbol, que con la camiseta y el escudo ya lo tienes medio hecho. Es más, ni en el fútbol esto ya es así. Apostaron con riesgo, mucho riesgo, y la apuesta de momento está saliendo rana. Más que rana, sapo feo, baboso, y sin princesa que lo bese. El año pasado parecía haber excusa: el motor era una castaña pilonga. Esta temporada, el motor no parece el único culpable, y el chasis, con su diseño tan crítico para el resto de componentes, motor incluido, parece tener ya su parte de responsabilidad. La historia suele decir que cuando te sacan 2 seg. durante dos años seguidos, no suele ser culpa de una única parte del coche. El monoplaza entero necesita una revisión completa de arriba abajo. Y aun así, este año va a estar complicado darle parcialmente la vuelta a la tortilla. El resto no paran, no son mancos, y la presión es mucho menor en la mayoría de los casos. Trabajar bajo la presión de los resultados inmediatos hace que se cometan errores que pueden arrastrarse durante mucho tiempo. En McLaren están pagando el precio de ello, y ya hay quien se cuestiona si el equipo tiene los mimbres necesarios para tener el éxito que tenían en el pasado. No parecen tener el arma de antaño puesta a punto como antes: su capacidad de evolución gran premio a gran premio. Ya no tienen ni eso.

McLaren y Ferrari, Woking y Maranello, Alonso y Vettel, Dennis y Machionne. Todos tienen la presión por conseguir ganar el Campeonato. El primer año cada uno tenía una excusa: McLaren con el motor nuevo, Ferrari con la mejora experimentada desde donde venían el año anterior. Este año sin embargo las reservas de paciencia se agotan carrera a carrera. De McLaren se espera al menos que esté entre los 4 primeros equipos, de Ferrari que luche el Campeonato. Ambas cosas parecen lejos de suceder este año. Incluso es una cuestión de fe creer que para el siguiente sí que sucederá. Si en 2017 no luchan por el Campeonato, habrá terremoto en Woking y Maranello. Y aunque los sismógrafos no los registren, ambos se darán. Denlo por hecho.

Ya está. Ya se ha terminado. Una temporada más de F1 que ha pasado a los libros de historia, de circuito en circuito, de país en país, de continente en continente. Con mejor o peor recuerdo de la misma, eso sí, pero bueno, eso ya es otra historia. Una temporada más en la que un piloto ha sido coronado campeón y el resto se han terminado conformando con las migajas. Las migajas de la F1. Y de esto va a ir hoy este artículo. Porque desde el segundo hasta el último, todos se conforman con las migajas que deja el Campeón. Empecemos…

EL SEGUNDO, EL PRIMERO EN RECIBIRLAS…

En F1 el primero en recibir las migajas siempre es el subcampeón. A Rosberg le ha tocado este año, como ya le tocó el año pasado. Repite por tanto. Y si antes de coronarse su compañero británico como Campeón del Mundo te podías encontrar quejas sobre su rendimiento por todas las redes sociales…tras quedarse matemáticamente sin título, no se sabe muy bien cómo ni porqué, el alemán más español de la parrilla ha recuperado la forma y ha enlazado poles y victorias con una facilidad pasmosa. Las mismas que se le negaban antes. De repente ¿ha resurgido cuan Ave Fénix o se le han dejado las migajas que ya no necesitaba su compañero Campeón? Permitidme que piense lo segundo. Hacer doblete por segundo año consecutivo al tiempo que se maquillaba la ausencia de lucha entre los dos compañeros merecía que las migajas viajaran en el monoplaza del mejor embajador de Ibiza. De repente, así como si nada, Nico Rosberg vuelve a ser bueno. Migajas.

Empezamos por Rosberg, porque por orden lo merece, pero quizás las más relevantes deberían ser las italianas. Y decimos más, las ponemos en una ciudad: Maranello. Porque si no puedes ser Campeón del Mundo, que menos que emplear la postura de que has experimentado una notable mejoría respecto a la temporada pasada. Y es de perogrullo tras la hecatombe de la temporada pasada. Pero en Ferrari lo venden este año como un verdadero logro. Lo han descubierto al fin…se puede vender un tercer puesto en el Campeonato como una gran cosa para Ferrari. Sí, al equipo que sólo le valía ganar el Campeonato en temporadas anteriores, al que quedar segundo le sonaba a fracaso, ahora quedar tercero le sabe a gloria. Migajas. Que si gran ambiente, que si tres victorias, que si espíritu de equipo…vale, muy bien ¿y el Campeonato dónde está?. En las vitrinas de Mercedes por segundo año consecutivo. ¿Y Vettel? Tercero. Miedo me da pensar lo que se habría dicho de Fernando y Ferrari si hubieran continuado un año más juntos y el astur hubiera terminado tercero. Miedo del de verdad. Así que lo dicho…migajas. Alemanas e italianas, pero migajas al fin y al cabo.

Pero aquí no se libra nadie. Porque para migajas las de McLaren. Uno no hace más que oír teorías sobre el rendimiento del coche en Abu Dhabi, basadas en las últimas vueltas de un monoplaza con neumáticos superblandos nuevos y con la gasolina en sus últimas gotas en un circuito muy particular. Que sí, que mejor eso que nada, pero ¿de verdad vamos a esbozar una sonrisa con eso tras la nefasta temporada de McLaren-Honda? ¿Tan minúsculas son las migajas del equipo de Woking?. Dos segundos y medio. Casi nada. Eso es lo que tiene que encontrar McLaren el año que viene…más todo lo que mejoren el resto. Total, entre tres segundos y medio y cuatro….tirando por lo bajo. Así que si la esperanza es lo último que se pierde, en McLaren la mantienen ahora con 2 vueltas mágicas del asturiano. Genial, si no decimos que no, pero ya pueden estar trabajando duro para el año que viene porque estas migajas no valdrán en 2016. Llámale la exigencia de tener los pilotos que tiene, llámale la historia de los Campeonatos cosechados por el equipo de Ron Dennis, o incluso el misticismo de su pasado con Honda…pero saben en Woking que estas migajas no les sirven ni ahora ni en 2016. Para vender motos, mejor un concesionario.

ENTRE LO PATRIO…

Sin embargo, aunque todo lo anterior parezca cruel, no se le acerca ni por asomo a los que incluso se han quedado sin las ya mencionadas migajas de la F1. Porque aunque puedas vender tu temporada de muchas maneras, hay veces que la realidad es tan tozuda que no te deja ni un triste consuelo con el que irte de vacaciones antes de volver al trabajo. Veamos, y empecemos por lo patrio. El año en el que McLaren ha parido su peor coche, Alonso no se ha podido permitir ni siquiera el lujo de batir a su compañero de equipo para mantener la racha de imbatibilidad. No es algo novedoso además que Button venza a un compañero a priori más talentoso que él (como ya hizo con Hamilton cuando Jenson se unió a McLaren), pero para un Alonso que venía de fulminar a Raikkonen no ha debido ser fácil este trago. Ni las migajas, oigan.

Y eso mismo ha pasado con Sainz, que tras un comienzo de temporada espectacular ha visto como la fiabilidad y su propio equipo (con esas paradas en boxes nefastas) han parecido tener como único objetivo dejarle sin las migajas de terminar el año acercándose a Verstappen. Que sí, que en Calificación le ha batido, pero en este deporte esos datos se olvidan rápido en cuanto se va uno a la tabla de puntuación. Justo o injusto, pero está hecho así. “No lo he inventado yo”, que diría la canción. De momento, ni las migajas de terminar puntuando en Abu Dhabi. Sensaciones, todas buenas. Hay madera ahí dentro, pero sin rematar la faena, en este paddock se cometen muchas injusticias. El año que viene será un todo o nada, y ahí sí que habrá que poner toda la carne en el asador porque con sólo las migajas le mandarían para casa. Así son en Red Bull y Toro Rosso.

Y de Merhi, casi mejor ni hablar. Se le ha atragantado el coche o el coche se ha atragantado con él. Pero que se esperaba más de Roberto contra un compañero como Stevens pues es algo que creo que estaremos de acuerdo. Que si el motor o que si el dinero, pero al final con lo que se quedan los jefes del paddock es con lo que ven. Y lo que tienen los equipos pequeños como Manor es que o arrasas a tu compañero o eres invisible al resto del Paddock, porque con esos coches no te luces. Y nunca entran en porqués. ¿Injusto?, sí, y mucho, pero es lo que hay. Y salvo cambio sustancial, Merhi de momento sigue siendo invisible. Ojala cambie su situación, eso sí. Queremos seguir viéndole en las parrillas. Pero ahora, para ello, necesitará dinero.

NO NOS OLVIDAMOS DE…

Y salgamos de lo patrio para terminar. Pero sigamos con los pilotos. Y si seguimos con ellos no podemos obviar el año de Felipe Massa, de Nico Hulkenberg y de Kimi Raikkonen. El primero porque salió de Ferrari buscando el estatus de piloto número uno que en Maranello se le negaba. Y otro año más se ha encargado de negárselo a si mismo. Hasta Claire Williams dudó en renovarle. Ni en Williams contra Bottas (que es un gran piloto, pero no es Alonso) ha podido obtener ese rol. Ni las migajas de batir a su compañero ni un final con podio (que por coche podría). Nada. Nothing. Todo terminó para el brasileño en esa última curva de Brasil hace ocho años. Podios y victorias de por medio, la sensación sigue siendo que Bottas es mejor material que Felipinho. Y si no, ahí queda la clasificación.

Pero si Massa puede decir que al menos ha visitado el cajón en varias ocasiones, el siguiente invitado no. Hablamos de Hulkenberg, del que tras la victoria en Le Mans no hemos obtenido más titulares en F1. Checo lo ha superado, hasta subió al podio. Y la gloria de la regularidad frente al mexicano no le ha servido ni siquiera este año. Las migajas, en la F1, le han dejado de lado. Lo que le dieron en Le Mans, se lo quitaron en el Gran Circo. Cosas del karma. Demasiado premio para no restárselo por algún lado. Y ha tocado este año. Y Habíamos dicho que íbamos a hablar de Raikkonen ¿verdad? Pues sí, no faltaremos a la cita, porque si bien el finlandés ha mejorado, ha sido batido de nuevo por su compañero de equipo. Se llevará mejor o peor con Vettel, pero el resultado deportivo sigue dando la razón a los que creen que lleva dos años estando por debajo de su mejor versión. Alonso casi le triplicó en puntos, Vettel casi lo dobló. Lo mismo lo puede vender como una mejora ¿migajas quizás?…cosas de la F1.

Red Bull seguirá como equipo de F1 en 2016. Y lo hará porque tendrá motores con los que correr. Así de sencillo. Horner lo ha confirmado. Y la BBC, a través de Andrew Benson, uno de los más reconocidos periodistas británicos de F1, se ha hecho eco de ello. La solución, por lo que parece, podría venir de la mano del que hasta ahora era su suministrador oficial de motores, Renault, algo que ya se comentó la semana pasada. La marca gala les proveerá de las unidades necesarias para seguir corriendo. Eso sí, con una particularidad: no lo harán la parte híbrida correrá por cuenta de Red Bull. Esa es la alternativa más viable dadas las negativas de Ferrari y Mercedes.

Christian Horner declaraba lo siguiente: “Estamos comprometidos con estar en la F1 el año que viene y en el futuro. Estamos trabajando duro para poner encima una propuesta lo más competitiva posible”. Unas palabras que tranquilizan a todos aquellos que dudaban de la presencia de la escudería austriaca en el Gran Circo. Para remarcarlo, Horner destaca: “Espero que para el final de la temporada estaremos en posición de anunciar cuales son nuestros planes”

Las declaraciones de Horner ponen de esta manera fin a la incertidumbre que existe con el equipo austriaco, que vería en esta posible solución, motores Renault de “marca blanca”, su salida a una situación que se empezaba a complicar dados los plazos para diseñar, construir y probar el monoplaza en el túnel del viento. Renault dejaría de ser asociada a Red Bull, que tendría que renombrar sus unidades de potencia con otra marca. Ejemplos hay en el pasado, y más con la marca francesa, que vio como sus motores se emplearon con la denominación Supertech o Mechacrome. Otros, como Cosworth, vieron sus motores renombrados en Minardi bajo la denominación European, con los que corrió Fernando Alonso en 2001.

El poco tiempo transcurrido hasta ahora y el hecho de que Red Bull vaya a montar la nueva especificación del motor Renault subrayan más las palabras de Horner. El motor empleado, por lo que ya se leyó en diversas webs la semana pasada, sin embargo, no será el que diseñe Renault para 2016, sino la última especificación de esta temporada, que usarán finalmente en el equipo austriaco en las dos carreras que quedan. Este será el motor que sirva de base para la nueva unidad de potencia de Red Bull, que con sus propios recursos y la experiencia ya comentada de Illmor (de Mario Illien) y ALS, creará la parte híbrida de la que ya será su propia unidad de potencia. Un Mario Illien que ya trabajó en el motor Renault esta temporada pero cuyas ideas se descartaron en beneficio de la del propio departamento de competición de Renault.

Sin embargo, si Illmor no estuviera involucrada, como Mario Illien aseguraba estos días, otras opciones podrían estar sobre la mesa para trabajar con dicha base. Bruno Michel, que ya estuvo detrás de Supertech y Mechachrome, podría ser una de ellas. Por no hablar de la opción de fichar personal de otros fabricantes para crear su propio departamento de motores con la base de Renault. En Cosworth, por ejemplo, llegaron a diseñar y construir su propio motor V6. Ahí tendrían otra oportunidad para comprar una unidad de potencia entera o simplemente el know how de la parte híbrida. El caso es que la opción más probable sigue siendo usar como base la parte térmica (ICE) de la unidad de potencia de Renault. Carlos Ghosn podría haber llegado a este acuerdo a cambio de otros favores, como son los emolumentos que tendría que percibir la marca gala por continuar en la F1. Esto explicaría la cercanía en el tiempo de la declaración de la continuidad de Red Bull y la de la compra por parte de Renault del equipo Lotus (que ya les perteneció en su momento), para el que ya se han asegurado la vuelta de Bob Bell. En F1 muchas decisiones están interconectadas y estas dos podrían ser perfectamente un ejemplo de ello.

La cuestión, en todo caso, que permanece como una incógnita, es si toda esta base será o no suficiente para desarrollar un motor competitivo de cara a la próxima temporada. Algo que a estas alturas de temporada está todavía por ver. Las experiencias anteriores de casos parecidos no fueron ganadoras, pero sortear la próxima temporada es de momento la única manera de optar a un nuevo motor en 2017 vistos los planes de la FIA para que ingrese un nuevo suministrador de motores. Como dijo Ecclestone, todo parece encaminado ya con Red Bull. Y si Bernie lo dice, es que el plato ya está cocinado. A falta de presentación ante el ansioso cliente, claro está…

El motor Honda, la principal debilidad de los monoplazas de Fernando Alonso y Jenson Button, por fin mejora. Tras la introducción de los cambios, con los 4 últimos tokens que les faltaban por emplear, la situación ha experimentado una cierta mejoría. Y lo hace por encima de las expectativas, lo cual es una verdadera novedad esta temporada, acostumbrados en el equipo de Woking a que el motor no respondiera a las altas expectativas que siempre mostraba Yasuhisa Arai, director del proyecto Honda para la F1. En esta ocasión, su rendimiento ha sorprendido tanto que estas han sido las declaraciones de Eric Boullier:

“Fue muy positivo. Batió todas las expectativas sobre los datos, las medidas que dio en el banco de pruebas. Funcionó de acorde al plan previsto, y ha mejorado” declaraba Boullier con respecto al rendimiento del motor japonés. Unas declaraciones que además invitan a un cierto optimismo en las carreras que quedan por disputarse esta temporada. Sobre el porqué no se ha usado más allá de los Libres del viernes en Sochi, el francés declaraba “Introdujimos el motor aquí porque sabemos que es un diseño de pista que no se adapta bien a muestro paquete, así que lo usaremos desde la carrera de Estados Unidos”.

Yasuhisa Arai, por el contrario, olvidaba el optimismo que le había caracterizado esta temporada y aunque se declaraba satisfecho por el rendimiento del motor, admitía que la potencia todavía es el talón de Aquiles del motor japonés: “en este circuito, en lo respectivo al motor en si mismo, ha existido una mejora programada, pero la potencia total, con el despliegue (de la parte híbrida, la que habitualmente falla), es todavía débil”. La unidad de potencia de Honda todavía no está por encima de sus rivales, pero es una buena señal el ver que el optimismo se haya trasladado a Woking y la sensatez a Sakhura. Algo que de no ser por las declaraciones, parecería ciencia ficción.

Sin embargo, a pesar de las mejoras, lo cierto es que la descarga de potencia sigue siendo el talón de Aquiles de la unidad de potencia japonesa, algo que hasta que no se termine la temporada parece que no podrá ser implementado, dado el uso de múltiples tokens que ello requiere. Pero si hay una enseñanza positiva que se puede sacar de estas dos últimas semanas es el hecho de que las quejas públicas de Alonso durante la carrera de Japón no han caído en saco roto. Lo que consideramos entonces como la bomba atómica que el asturiano lanzó “adrede” públicamente para que en Sakhura espabilaran de una vez, parece que han funcionado. En Japón parecen haber espabilado dada la ofensa pública que supusieron para ellos las palabras de Alonso, alguien muy aficionado a estudiar la cultura japonesa. Heridos en su orgullo, los japoneses han reaccionado, como era de esperar por otra parte. Fernando sabía lo que hacía.

En Sakhura parece haber un cambio en el enfoque que parecen tomar, aceptando ayuda externa y dando por fin con unidades de potencia que funcionan mejor en la realidad que en el banco de potencia, lo cual es un gran avance. Hasta Arai se ha vuelto sensato. Han dejado de vender humo y han dado con mejoras que realmente funcionan. En Estados Unidos no les llevará a las primeras líneas de parrilla posiblemente, pero es probable que suponga un gran paso adelante. Y eso, en una McLaren-Honda que hace tiempo que no avanza significativamente, podría ser la primera gran señal. El Sábado, en el Circuito de las Ámericas, tendremos el primer juicio. El Domingo, el veredicto nos dirá si el optimismo de McLaren está justificado.

El GP de Rusia tenía dos protagonistas antes de empezar la carrera: Vladimir Putin y Carlos Sainz. El primero, como habréis adivinado, no es ningún nuevo piloto, sino el presidente de Rusia, que tiene en este circuito su apuesta más personal y hace valerlo mostrándose como el “mandamás” que es. Pero si lo de Putin viene del año pasado, cuando se inauguró el Gran Premio por primera vez, el protagonista de esta edición era por derecho propio Carlos Sainz. Tras su brutal accidente del sábado, verle disputar la carrera ya era todo un éxito personal. La atención del paddock ya se la había ganado por derecho propio con el mero hecho de salir a disputar la carrera. ¿Y luego? Luego es lo que viene a continuación…

La carrera de Carlos fue realmente buena por varios motivos. El primero de ellos era el hecho de superar las primeras vueltas sin cometer errores, tras toda la presión que suele existir en estos casos por cometer una heroicidad que te lleve a los titulares del fin de semana. Tomarse la carrera con calma, sin perder los nervios, con toda la adrenalina acumulada tras todo lo sucedido en apenas 24 horas ya es un hecho notable. Pero además tomar las decisiones adecuadas, haciendo los adelantamientos necesarios sin miramientos, y llegar hasta la 7ª posición (con opciones a la 6ª) partiendo último entra en el terreno de lo milagroso tras un accidente como el que Carlos tuvo, en el que estuvo a punto de no contarlo. La carrera, en este sentido, es todo un ejemplo para ponerlo en las escuelas de karting, por actitud ante un fin de semana como el que Carlos tuvo.

Dicho eso, hoy pondremos un “pero”. Doloroso, pero a fin de cuentas hay que ponerlo. La F1, como deporte y negocio que es al mismo tiempo, sólo entiende de resultados. Es duro, injusto a veces, pero es como funciona esto. Y la verdad es que verle no acabar la carrera tras este fin de semana nos dolió especialmente a todos. Y por partida doble, ya no sólo porque Carlos no halló el tan merecido premio que sin duda debía ser suyo, sino porque este tipo de resultados no se suman en el casillero y al final del año se te juzga por la cantidad de puntos que has metido en el zurrón. Carlos ya ha brillado varias veces este año, realizando actuaciones muy meritorias y demostrando que cuando menos no tiene nada que envidiar a su compañero de equipo, Max Verstappen. Sin embargo, los resultados le han sido esquivos. En la mayoría de los casos por cuestiones de fiabilidad, todo sea dicho. Pero Carlos tiene que empezar a ser dueño de su propio destino, y por lo visto hasta ahora, de momento este le domina más a él.

Da rabia, pero es que la F1 no funciona por lo que pudiste hacer, por los “y si” tan famosos a los que nos aferramos cuando un resultado no nos gusta.. Carlos tiene 2 años para convencer que tiene derecho a tener su oportunidad en un equipo más grande que Toro Rosso, sea este Red Bull o cualquier otro equipo de la parrilla. Quién sabe si menos, teniendo en cuenta la situación de Red Bull en la F1 actualmente. Hay dos vías a estas alturas de Campeonato: o igualar / superar a Verstappen en puntos a final de temporada…o hacer algo muy remarcable que quede en las retinas de los jefes de equipo ahora que se termina el Campeonato. Hoy casi lo consigue, lo tenía todo a su favor a mitad de carrera. Si llega a aguantar, podría haber llegado en 4º/5º lugar visto lo sucedido con Raikkonen y Bottas en la vuelta final, pero al final no se concretó. Y es lo que le está faltando, cerrar el gran trabajo que realiza todos los fines de semana y que sin cerrarse, cae en agua de borrajas.

A Carlos le quedan 4 carreras, 4 oportunidades para brillar y sumar puntos dominando su destino. Carlos tiene que terminarlas, sumar y marcarse un resultado de campanillas de los que dejen recuerdo. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero teniendo en cuenta la incertidumbre que rodea el futuro de Red Bull, debe empezar a mirar más por si mismo. A Max no le ha costado hacerlo y hasta en el equipo han aplaudido esa actitud públicamente. Y desde fuera se ve como la actitud de un ganador. Carlos debe terminar el trabajo, concretarlo en resultados y brillar. No es fácil, ¿pero quien dijo que la F1 lo fuera?. Carlos tiene la calidad de sobra para hacerlo. Así que ¡a por ellos, Carletes…!

Carlos Sainz ha sufrido un grave accidente en el circuito de Sochi durante la disputa de los Libres 3, al intentar frenar para afrontar la curva nº 13 del trazado ruso. El monoplaza del madrileño se ha descuadrado en pleno apoyo durante la frenada, lanzándole contra el muro izquierdo y enfilando desde entonces a toda velocidad su posterior impacto contra las protecciones “techpro” de la citada curva, bajo las cuales se ha sumergido debido a la velocidad que llevaba y a la baja altura del morro de su monoplaza. La tensión a partir de entonces comenzó a crecer.

Las imágenes, repetidas varias veces, no tranquilizaban, buscando todos una respuesta de la FIA, de su equipo, de su representante, debido a la fuerza del impacto. Instantes donde cualquier posibilidad parecía poder ser cierta. Finalmente, las declaraciones de la FIA, el equipo, Borja Ortiz-Echagüe (su representante), y las imágenes del piloto levantado su pulgar desde la camilla tranquilizaban a todo el paddock, los aficionados y la prensa en general.

La FIA, a través de uno de sus representantes, declaraba: “El piloto está consciente, está bien. Ha tenido un cierto impacto, ha sido extraido (del monoplaza) y está bien. Habló con los doctores, así que creemos que aparentemente está bien. Necesitamos ver cuando aparentemente estará un poco mejor, veremos que sucede. Necesitamos ver lo que pasa cuando la adrenalina baje”

“Está consciente, habla, e incluso ha intentado quitarse el casco por si mismo. Así que son noticias realmente buenas. Habló con el doctor, eso es lo más importante.”

Franz Tost, mientras tanto, declaraba lo siguiente a la BBC: “Difícil de decir (que participe en la sesión de Calificación), primero debemos ver en que condición está, pero creo que difícilmente estará en la calificación porque no queremos correr riesgos. Situarle inmediatamente en el coche parece un poco arriesgado, pero esperaremos y veremos”.

El accidente, en cualquier caso, abre una vez más las preguntas acerca de la seguridad en los circuitos, vista la tardanza en extraer al piloto de su monoplaza por parte de los comisarios de un gran premio en el que la carrera de GP3 de ayer se disputó en unas horas donde ya no había luz natural y en la que era prácticamente de noche. Las protecciones en este caso hicieron su trabajo, pero el gran premio en general ha sido puesto en duda dados sus numerosos fallos de organización, con otro ejemplo como el de la mancha de combustible provocada por un camión de la propia organización. En cualquier caso lo importante es que el piloto está bien, y que más pronto que tarde le veremos de nuevo apretar el pedal del gas. Si el fallo fue propio, del monoplaza o de cualquier causa externa es algo que se irá viendo según avancen los acontecimientos. Lo importante ahpra mismo es Carlos y de momento, por las noticias, parece que está bien. Eso es lo único importante ahora mismo.

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