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4wd

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Estamos ante uno de esos coches que, aunque lo intentes, no puedes dejar de mirar. Una bestia de imagen agresiva que va girando cuellos allí por donde pasa. Un automóvil pasional y exagerado se mire por donde se mire. De esas máquinas que, en esta época de cambios que estamos viviendo en el sector de la automoción, no será fácil que tengan continuidad en el tiempo. Y lo digo por esas prestaciones fuera de lugar y esos consumos que no se ajustan a lo que es políticamente correcto y se demanda en estos momentos. Ojalá me equivoque y la gama GT-R de Nissan siga en el catálogo de la marca muchos más años.

Los Nissan GT-R llevan vendiéndose en España desde hace ya más de una década. Y desde esa lejana fecha han ido cultivando una enorme cantidad de seguidores que hace que estemos ante un coche que no necesita presentación. Una legión de seguidores entre los que se encuentran multitud de adolescentes gracias al paso de este modelo por las juegos de mayor éxito en el mundo de los simuladores de conducción.

El modelo que hemos probado se coloca en la escala intermedia de la oferta del Nissan GT-R. Es decir, está por encima de la versión estándar de acceso a la gama, que ya en sí es una buena bestia, y por debajo del todopoderoso, e inalcanzable para muchos, Nissan GT-R NISMO. Su nombre es Nissan GT-R Track Edition, una denominación ya bastante sugerente para hacerte una idea de lo que ofrece.

Su chasis está puesto a punto por la división de competición de la marca, NISMO (acrónimo de Nissan Motorsport). Han trabajado sobre la carrocería para lograr un chasis más rígido que ofrece una resistencia torsional a prueba de circuito. Además, el especialista Bilstein se ha encargado de trabajar sobre el sistema de suspensión. Una amortiguación que dispone de regulación electrónica en tres posiciones: Confort, Normal y R. Todas ellas son diferentes grados de una firmeza importante que hace que no te olvides en ningún momento en que tipo de coche estás subido. Con ellos llegará a tu culo cada imperfección del asfalto. Para lo bueno y para lo malo.

 

Como os podéis imaginar las prestaciones de este Nissan GT-R Track Edition son de otro planeta. Y es que nos ofrece una velocidad máxima de 315 km/h!!! Sí, habéis oído bien. Con una aceleración desde parado hasta los cien kilómetros por hora de solamente 2,8 segundos. Todo gracias a su enorme potencia, a su capacidad de pegarse al asfalto al abrirle el gas y a un par brutal de 637 Nm entre 3.300 y 5.800 revoluciones.

Obviamente la cara que se te queda cuando tratas de estrujar todo el potencial de esta bestia es de absoluta incredulidad. Hemos de apuntar que no hemos llegado ni de lejos a los límites que impone su impecable puesta a punto. Y es que no entramos en circuito con él, lugar donde podríamos haberlo hecho. En carreteras de montaña su guiado es muy preciso y se muestra más ágil de lo que te esperas de un coche con 1.820 kilos de peso y casi 4,8 metros de longitud. El grip es brutal gracias a su tracción total y a unos enormes rodillos de veinte pulgadas con neumáticos de altas prestaciones del fabricante inglés Dunlop.

Las órdenes que recibe el volante llegan con precisión a la carretera y, casi sin darnos cuenta, estamos rodando a un ritmo peligroso. No cabe sino decir que la aceleración hace que el tiempo que transcurre entre una curva y otra se diluye con un empuje que mete miedo. Además, una vez llegamos al siguiente giro contamos con la ayuda de un equipo de frenos de primer nivel. Esto es unos discos delanteros de 390 mm (380 en el eje posterior) que reciben los mismos conductos de refrigeración que su hermano el NISMO para asegurarnos su perfecta temperatura de funcionamiento. Equipo de frenado realizado en fibra de carbono.

Estéticamente su imagen es brutal y no pasa desapercibido para nadie. Como anécdota debemos apuntar que durante la semana de pruebas que lo utilizamos fueron múltiples las veces que nos apremiaron para hacerse fotos junto al Godzilla rojo. Imagen reforzada por un frontal específico más ancho y unas llantas de aluminio forjado de seis radios y  veinte pulgadas. La parte trasera es absolutamente brutal con un alerón de fibra de carbono de dimensiones gigantes y el típico esquema de luces de la gama GT-R. Carbono que también encontramos en elementos como la tapa del maletero.

Su interior está presidido y monopolizado por unos asientos V-Spec de Recaro de tipo baquet rematados en fibra de carbono y cuero negro. Dos banquetas impresionantes que son tan cómodos como envolventes pero por los que debemos pagar un sobreprecio de 7.650 euros. Ahí es nada… Por lo demás su habitáculo es amplio y está lleno de detalles deportivos como la abundancia de piezas acabadas en carbono y los remates en color rojo. Su cuadro de instrumentos está pensado para ofrecer la mayor información posible al conductor haciendo hincapié en los aspectos más deportivos. Es por ello que el cuentavueltas es de mayor tamaño.

Por lo que respecta al precio se sitúa, como es lógico, en el medio de la gama. Una gama que empieza en los 108.050 euros de la versión base y que llega hasta los 185.000 del todopoderoso NISMO. Por eso nuestro protagonista de estas líneas se situa en los 126.090 de la variante Track Edition. Quizás el más equilibrado si tenemos en cuenta la balanza más ponderada entre precio y equipamiento.

 

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Esta semana probamos un superventas. Se trata del vehículo híbrido enchufable más vendido del momento. De echo hace escasos días la marca anunciaba que ya se han matriculado en el mundo 200.000 unidades de este modelo. Quizás las primeras al albur de conseguir la preciada pegatina cero emisiones pero no sólo de eso vive el Outlander PHEV. Vamos entonces a desgranar los argumentos que tiene esta máquina para conseguir convencer a tantos clientes.

Su configuración está basada en un motor de gasolina con cuatro cilindros de ciclo Atkinson de 2.400 centímetros cúbicos. Una mecánica que llega al modelo 2019 sustituyendo al anterior bloque de dos litros. De esta manera consigue pasar en potencia en su parte térmica de 120 a 135 caballos. También suma más caballos en lo que respecta a la variante eléctrica que incorpora. Y es que los dos motores eléctricos que tiene, uno sobre cada eje motriz, pasan ahora a disponer 95 caballos (asociados a una batería de 13,8 kwh de capacidad) ganando trece con respecto a su antecesor. Motivo por el cual su energía combinada está ahora en 230 caballos, casi tres decenas por encima del modelo anterior. Como decimos se trata de un suv de tracción total. Una tracción de la que se encargan los dos motores eléctricos, como os podéis imaginar, dispuestos uno por cada eje. Un sistema 4×4 que además nos ofrece varias posibilidades de manejo gracias a los modos Normal, Snow y Lock.

Pero no debemos olvidar que este vehículo se ha pensando para aquel público que necesita circular por grandes ciudades. Es decir, pese a su imagen y capacidades para circular por caminos de tierra, tiene que convencer entre el tráfico urbano que es donde se va a beneficiar de su pegatina cero emisiones. Y aquí lo que hace es tirar de una autonomía cien por cien eléctrica que, si bien está homologada en 50 kilómetros, es cierto que cuidando la conducción la podemos superar sin problemas.

En cuanto a los modos de conducción ahora incorpora dos nuevos, Snow para superficies con poco grip y una denominada Sport que no es muy recomendable ni será muy utilizada por los usuarios por su leve carácter deportivo, eso sí, sigue incluyendo las opciones Normal, Eco y Eléctrico. Su caja de cambios es de tipo variador continuo con una sola relación de cambio. Bueno, dos, hacia delante o hacia atrás. Pese a ello nos regala unas hermosas levas tras el volante que nos servirán para gestionar el tipo de freno motor que queremos en caso de circular en modo manual.

Por lo que respecta a prestaciones puras el Outlander PHEV 2019 ofrece una aceleración de cero a cien kilómetros por hora de 10,5 segundos. También ha mejorado en lo relativo a la capacidad que ahora tiene para circular en modo eléctrico hasta una velocidad de 135 km/h (antes era de 120 km/h). A nivel dinámico también ha dado un paso hacia delante. Y lo hace apoyándose en tres mejoras importantes: una mayor rigidez de su carrocería, unos frenos más grandes (sus discos delanteros pasan de 294 a 320mm) y una insonorización más eficiente. Todo ello conjugado con una suspensión firme pero no dura y que busca más el confort que la deportividad.

Donde encontramos menos cambios es en su interior. Aquí sigue demostrando la calidad a la que nos tiene acostumbrados la marca. Los materiales se ven lujosos y ofrecen un tacto más que agradable y ahora incorpora nuevas molduras. Nos ha gustado mucho sus nuevos asientos de piel con un diseño atractivo y lujoso que, además, ofrecen una comodidad de  primer nivel.

No podemos poner pegas tampoco a su generoso espacio interior. Desde un maletero con un espacio de carga plano y cómodo con casi quinientos litros de capacidad hasta unas amplias plazas traseras que, como novedad, incorporan nuevas salidas de aire para la climatización. También ofrece una toma de corriente de 1.500w para poder utilizar como un enchufe convencional de nuestra casa.

La unidad que veis en las fotos corresponde al acabado más alto de la gama, el Kaiteki. Un formato lujoso donde no falta ningún detalle en cuanto a equipamiento de confort y de ayudas a la conducción (luces automáticas, sensor de lluvia, control de crucero adaptativo…). Pero ahora la marca, con gran acierto, ha sumado a la oferta un acabado más discreto denominado Motion que reduce la tarifa final y acerca el Outlander PHEV a más clientes potenciales. Y es que el acceso a la gama se establece en 33.295 euros sin tener que echar en falta elementos como la climatización, las llantas de 18 pulgadas, la cámara de visión trasera, el arranque sin llave, la pantalla de siete pulgadas… Pero si os ha gustado el modelo de las fotos os tendréis que ir hasta los 38.120 euros.

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Pocos coches pueden presumir de levantar tanta expectación como el nuevo Suzuki Jimny. Y es que en una reciente visita del presidente de Suzuki Ibérica el señor López Frade ya nos contaba como, con apenas presentar el fabricante japonés unas fotos de su futura estampa los concesionarios comenzaron a recibir pedidos en firme. Es decir, con dinero de por medio.

Se trata de un modelo longevo puesto que su denominación, Jimny, llegó al mercado ha finales del siglo pasado (1998) pero su concepto, esto es la de todoterreno puro de precio asequible y dureza contrastada, lleva arraigado en la firma nipona desde hace más de cincuenta años. ¿Quién no ha montado alguna vez en un Samurai?

Su imagen ahora aporta una figura realmente llamativa de líneas rectas. ¿No os recuerda a un cachorro de un Mercedes Clase G? ¿Y a un Jeep Wrangler? Una estética robusta y clásica pero que, a la vez, ha sabido jugar la baza de la modernidad y del atrevimiento. Sus enormes pasos de rueda en plástico negro le dan un aspecto deportivo y su rueda de repuesto colgada sobre el portón trasero lo identifican como un todoterreno con todas las letras. Otro aspecto que no se ve pero que también lo delata como tal es que está construido sobre un chasis de de largueros que, para esta versión, ha sido mejorado con unos silentblocks que trataran de mejorar la comodidad a bordo.

Por dentro sigue haciendo gala de un espacio muy ajustado. De echo ahora su carrocería es 50 mm más corta, eso sí, es algo más alto (5mm) y ancho (45mm). Para afrontar obstáculos dispone de una altura libre al suelo de 210mm y tiene un ángulo de ataque de 37 grados, uno de salida de 49 y uno ventral de 28. Sin duda unas medidas al alcance de casi ningún SUV con pretensiones camperas.

Mecánicamente se sigue apostando por la fiabilidad y la sencillez. Una simplicidad que hace que su gama se componga por un único motor. Se trata de un bloque atmosférico alimentado por gasolina de cuatro cilindros y dieciséis válvulas que cubica 1,5 litros. De él se extraen 102 caballos a seis mil revoluciones y consigue una cifra de par motor de 130 Nm. Con esta mecánica el Jimny se muevo con soltura pero sin alardes, tampoco los busca. En autopista mantiene con tranquilidad cruceros legales (pese a que su velocidad máxima es de 145 km/h) y en campo su suavidad y economía de uso son dignas de agradecer.

En carretera además debemos acostumbrarnos a una dirección excesivamente lenta que tiene casi cuatro vueltas entre topes. No obstante debemos también acostumbrarnos a sus ejes rígidos que nos ofrecen muchas garantías en su uso campero pero que no dan la comodidad de una suspensión pensada para el asfalto.

Nuestra unidad de pruebas montaba también una caja de cambios manual de cinco relaciones. Aunque como novedad en esta generación hay la opción de disponer de una caja de cambios automática. Transmisión que en breve probaremos pues más de un compañero de prensa que la ha probado ya nos ha adelantado lo bien que trabaja sobre todo para mantener ritmos constantes en zonas off road.

Como decimos el cambio manual funciona correctamente con unos desarrollos muy bien conseguidos y con la palanca en una posición cómoda. Además su tacto es preciso y sólo se echa en falta una sexta relación para bajar aun más los consumos.

Otra novedad de esta generación es que vuelve a disponer de palanca para las marchas cortas. Recordemos que los últimos Jimny llevaban una ruleta para seleccionar la tracción que tan poco gusta a los amantes de la conducción fuera del asfalto. Apuntar también que su relación de cambio para el grupo corta es de 2:1. Esto quiere decir que cada relación en la reductora tiene justo la mitad del desarrollo que su equivalente en las marchas convencionales.

Con todo esto, y con un peso muy contenido, el Jimny sigue siendo el rey del campo. Imposible encontrar ningún rival que por el mismo precio sea capaz de solventar obstáculos con tantas garantías. Es increíble comprobar como pasa con solvencia zonas tremendamente embarradas casi como si pasara por encima sin apoyarse en el suelo.

Por otra parte acepta sin problema atacar rampas con pendientes muy pronunciadas aprovechando que dispone de una batalla muy corta de apenas 2,25 metros. Aunque debemos recordar que el nuevo Jimny carece de diferencial central.  La tracción en condiciones normales es trasera pero se puede conectar manualmente las ruedas anteriores y circular con tracción total.

Su gama estará asentada sobre tres niveles de equipamiento denominados JL, JLX y Mode 3. Eso sí, en todos ellos lleva una dotación de serie que está mucho más por encima de lo que nos ofrecía el antiguo Jimny. Hablamos de elementos como el sistema de reconocimiento de señales de tráfico, el sistema de advertencia por abandono del carril o el frenado automático de emergencia.

En los acabados interiores seguimos encontrando plásticos que son acordes al precio del conjunto, esto es sencillos. Aunque hay que poner en valor que parecen robustos y fáciles de limpiar, algo primordial en este tipo de coches. Destaca también por haber avanzado con un diseño de salpicadero mucho más moderno y que integra una pantalla táctil que puede ser compatible tanto con Apple CarPlay como con Android Auto.

La postura al volante es algo vertical para mi gusto. Muy tipo furgoneta con la banqueta horizontal y la postura muy alta. Además el volante tiene regulación en altura pero no en profundidad. Donde si encontramos una mayor holgura es en el espacio libre que nos queda hasta el techo en las plazas delanteras.

En cuanto a las plazas traseras, su espacio para las piernas es bastante reducido pero tienen buenas dimensiones en cuanto a la altura y la anchura para dos adultos. El maletero es muy pequeño con una profundidad entre la banqueta y el portón de apenas 20 centímetros.

Os vamos a hablar ahora del precio pese a que es complicado que os podáis comprar uno. ¿Por qué? Pues porque toda la producción de este modelo están completamente vendida. Se trata de unas 400 unidades que tenía Suzuki Ibérica de cupo y que podrían haber sido 2.500 si hubieran podido hacer frente a todos los pedidos solicitados. Y es que los 17.000 euros de su modelo más barato son realmente tentadores.

Como anécdota nos gustaría añadir que hemos comprobado que ya ha salido alguna unidad en venta al mercado de segunda mano con poco más de 1.000 kilómetros pero con un precio superior al nuevo. La especulación ha llegado al nuevo Suzuki Jimny.

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La deriva del mercado desde hace ya varios años enfoca la mayor parte de las ventas hacia el segmento SUV. Y casi todos los fabricantes los están haciendo subiendo las suspensiones de sus berlinas. De esta manera encontramos un Leon elevado en forma de Ateca o un serie 1 de BMW con carrocería alta denominado X1.

Pero marcas como Mitsubishi tienen que realizar el camino inverso. Esto es adaptar su excelente gama de todoterrenos a las particularidades de unos vehículos que van a circular la mayor parte de su vida útil por carreteras. Y hacerlo sin olvidarse de su marcado ADN campero y dar la talla también cuando salen del asfalto.

Y ahora con el Mitsubishi Eclipse Cross ha añadido a esta ecuación una fuerte carga de diseño. Un diseño encarnado por la firma corporativa de la marca en forma de X en su frontal y por una parrilla muy alargada que se une con su faros de tecnología led.

Además incluye una particular zona trasera. Allí su luna partida se lleva toda la atención por tan peculiar manera de rematar este todocamino de tamaño medio. Ya que su carrocería tiene una longitud de 4,40 metros de largo, apenas cinco centímetros más que un ASX. Carrocería que está plagada de multitud de nervaduras y de una cintura alta que le otorga una imagen muy diferente al resto de sus hermanos de gama.

Pese a la carga de diseño que incorpora, los ingenieros japoneses no se han olvidado de darle una gran practicidad a su interior. Un habitáculo de lo más práctico con una parte trasera más amplia de lo que parece indicar la caída de techo de su pilar C. Además los asientos posteriores gozan de regulación longitudinal para que podamos elegir entre un maletero (mínimo de 395 litros) más amplio o una zona para nuestras piernas de mayores dimensiones. A esto debemos añadir que su respaldo se puede inclinar para proporcionar una mayor comodidad a nuestra espalda.

Su nivel de acabados está a la altura de lo que esperas de un fabricante como Mitsubishi. O quizás algo por encima, y es que se nota el espero que se ha puesto en dotar de calidad de materiales y finos ajustes al nuevo Eclipse japonés. Todo ello unido a una alta dotación tecnológica que va desde un práctico Head Up Display hasta una pantalla central táctil con bluetooth y puertos USB.

Mecánicamente dispone de un motor de gasolina de 1,5 litros de cilindrada. Un propulsor capaz de rendir una nada desdeñable cifra de potencia, 163 caballos. Energía que llega a las ruedas inmediatamente que pasamos de las 1.500 revoluciones por minuto. Su tracción es total y está gestionada electrónicamente. Aunque también podemos optar por un acabado con tracción al eje delantero.

La unidad de pruebas de las fotos equipaba el cambio automático CVT que, pese a no estar al nivel de un doble embrague o convertidor de par, tiene un tacto muy conseguido y ofrece un funcionamiento correcto. No obstante tenemos que tener claro que en los momentos que le pidamos a su propulsor la máxima aceleración este tipo de caja de cambios nos regala una rumorosidad mayor que el empuje que llegamos a percibir.

Su suspensión está más enfocado al confort que a la búsqueda de un comportamiento dinámico ágil y deportivo. Digamos que es blanda pero sin llegar a excesos que provoquen incomodidad a los pasajeros. Eso sí este tarado hace que los cambios de dirección no sean excesivamente rápidos y, en carretera de curvas, exige una conducción pausada y sin alardes.

Su precio está en torno a los 24.000 euros ya con los descuentos de la marca si nos decantamos por la versión de acceso. Una cifra que se aproxima a los 30.000 si lo que queremos es el equipamiento exclusivo y excesivo de la variante Kaiteki.

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En los tiempos que corren hablar de Toyota supone hacerlo del fabricante de referencia entre los entusiastas de la tecnología híbrida. Un modelo de negocio del que fue pionera cuando en 1997 nos presentó aquel proyecto, locura para algunos, denominado Prius. Pero el tiempo le ha ido dando la razón y ahora vemos nuestras ciudades plagadas de sus coches respetuosos con el medio ambiente.

Aunque aquí no se acaba la tecnología de la marca japonesa. Y es que el modelo que nos ocupa hoy es ya un icono dentro de su gama. Estamos hablando del todopoderoso Land Cruiser. Una denominación que vinos nacer en un ya lejano 1954 y que, generación tras generación, ha llegado hasta nuestros día con excelente salud.

Nació el siglo pasado como un referente dentro de lo que tenía que ser un vehículo de claro enfoque off road y ha llegado hasta nuestros días evolucionando para ser, sin dejar sus aptitudes fuera del asfalto, un todoterreno con un excelente comportamiento en carretera.

Pese a ello podemos calificarlo como de un auténtico especialista fuera del asfalto. De los que todos recordamos con la palanca de la reductora “pequeñita”, su tracción integral y la posibilidad de trabajar sobre el bloqueo de sus diferenciales. En esta nueva generación mejora en múltiples aspectos pero siempre asentándose sobre la base de la  personalidad que conocíamos hasta ahora.

Estéticamente hay que fijarse para darnos cuentas de sus cambios. Entre ellos están sus nuevos paragolpes que ahora reciben una forma más “hacia arriba” para llevar mejor los pasos más complicados. Además ahora sus antinieblas quedan también más protegidos. Inédita también es su parrilla frontal que sigue siendo de grandes dimensiones, con el logotipo de la marca en el centro y flanqueada por dos enormes grupos ópticos. Se incorpora a sus opciones también unos nuevos diseños de llantas de aleación que pueden ser de 17, de 18 o, incluso, de 19 pulgadas.

Con todos estos cambios, sus medidas han variado ligeramente con respecto al modelo anterior. Por eso ahora resulta algo más largo alcanzando los 4,84 metros de longitud en su versión de cinco puertas -6 centímetros más que el modelo anterior-.

Por dentro los cambios tampoco se han hecho esperar. De hecho incorpora un salpicadero completamente diferente que también distribuye la información de diferente manera. Así mismo la pantalla multimedia de la que dispone ha crecido hasta las 8 pulgadas de tamaño. Eso sí la sensación interior resulta de gran calidad combinando en todos sus rincones materiales de aspecto agradable y sensación real de durabilidad.

En su espacio interior tampoco se han producido cambios. No en vano sigue siendo, en su versión de batalla larga, un práctico siete plazas, en el que las dos adicionales se esconden debajo del maletero y se despliegan de manera completamente eléctrica. Por lo que cuando abrimos la puerta y nos introducimos en su habitáculo seguimos teniendo esa sensación de amplitud y espacio que siempre ha caracterizado al Land Cruiser. Aunque habría que aclarar que no se trata de una sensación si no de una realidad más que contrastada.

En otro orden de cosas, sigue estando construido sobre una base de chasis de largueros y travesaños. Sin duda la opción más idónea para un vehículo de estas características. Con ello se le dota al conjunto de resistencia, robustez y durabilidad. Todo ello características que aprovecharemos en su uso más extremo por el campo.

En la parte mecánica no se ha variado en absoluto. Y es que el motor sigue siendo el 2.8 D-4D de 177 caballos que ya conocíamos de versiones anteriores. Un bloque robusto de cuatro cilindros en línea con un excelente par de 420 Nm a apenas 1.400 rpm. Una cifra que nos ayudará siempre, pero sobre todo en conducción off road cuando tengamos que sobrepasar algún obstáculo a baja velocidad.

Es fácil que algunos estéis pensando que la cifra de potencia se queda algo escasa. Y en cierta forma tenéis razón. Lógicamente no le podemos pedir al nuevo Land Cruiser aceleraciones fulgurantes ni recuperaciones con el cronómetro en la mano. Pero si que mantiene cruceros algo más que legales con cierta solvencia aunque debemos de trata de jugar con las inercias adquiridas y no parar demasiado el conjunto para avanzar con premura. Digamos que en carretera es un abnegado cumplidor que se suelta la melena cuando llega a las zonas embarradas.

¿Por qué digo esto? Pues porque en el campo no hay obstáculo que se le resista. Y esto pasa porque disfruta de un sistema de tracción total permanente y de una reductora de las de toda la vida… Pero por si esto no fuera suficiente cuenta también con dos diferenciales con bloqueo –central y trasero-. Un diferencial trasero que se encarga el solito de todo el trabajo sin que tengamos que accionar ningún mando.

De todos modos aun no hemos acabado con el equipamiento que tiene el nuevo Land Cruiser a la hora de enfrentarse a las dificultades camperas. Puesto que debemos añadir que dispone de un eficaz eje rígido trasero y un utilísimo control de descensos.

Pero además la versión de las fotos –acabado VXL- disfruta de la tecnología Crawl Control y del sistema Multi Terrain System. El primero actúa sobre el acelerador y sobre los frenos y nos deja subir y bajar fuertes pendientes sin perder tracción y haciéndonos cargo únicamente del volante. El segundo modifica el funcionamiento del motor, caja de cambios y las ayudas electrónicas según el terreno que vayamos a pisar pudiéndose configurar en modo Mud and Sand –tierra y barro-, Loose Rock –piedras sueltas-, Mogul –mogol- Rock and Dirt –roca y tierra- y Rock –piedras-.

Además desde su interior tendremos una completa visión de lo que sucede a nuestro alrededor gracias a un eficaz sistema de cámaras. Pero es más estás cámaras también lograrán enseñarnos lo que sucede debajo de nuestro coche. Y lo hace de una manera muy curiosa e inteligente. Para evitar exponer una cámara en los bajos del Land Cruiser, utiliza la que tenemos en la parte delantera del mismo y reproduce lo captado unos segundos más tarde.

Por otra parte en nuestro vehículo de pruebas teníamos la ventaja de contar con una suspensión que incluye unos muelles neumáticos en el eje trasero y unos amortiguadores controlados electrónicamente que podemos modificar en varias posiciones. Con ella por carretera circula con total suavidad y evitando molestos balanceos de carrocería.

Su caja de cambios es automática por convertidor de par y pone a nuestro servicio un total de seis relaciones. Eso sí, aunque pone a nuestro servicio la posibilidad de accionar el cambio de manera manual si le exigimos potencia con un golpe acusado de acelerador el sistema se encarga de engranar una relación más en lugar de llegar al corte de encendido.

De lo que no nos podremos quejar en ningún caso es de la dotación tecnológica que incorpora. En cuanto a sistemas de ayuda a la conducción el nuevo Land Cruiser se encarga de avisarnos de lo radares, de reconocer e informarnos sobre las señales de tráfico que nos afectan, de señalizarnos cuando estamos saliéndonos del carril… Por si esto fuera poco, su sistema multimedia nos ayuda encargándose de sincronizar nuestro teléfono móvil independientemente de si es de tecnología android o ios.

¿Y el precio?Pues puede parecer mucho o puede parecer poco pero está claro que los 57.900 euros que cuesta se ven reflejados en todos los componentes y sistemas que os hemos ido contando en esta prueba. Además con el añadido de saber que estamos ante un vehículo duro, resistente y que, conforme vaya pasando el tiempo, no perderá tanto el valor inicial pues su depreciación no es tan acusada como la de otros modelos de la competencia.

 

 

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Setenta y cinco años de vida. Esa es la trayectoria que lleva el fabricante Jeep en el mercado. Una marca eminentemente americana que nació en 1941. Pero que muy lejos de querer permanecer en el país que la vió nacer ha desarrollado una estrategia global que la ha llevado a vender coches en los principales mercados de todo el mundo.

Aunque no sólo está presente de manera testimonial, si no que se ha acostumbrado a situarse en los primeros puestos de los rankings de ventas. Y lo hace en el segmento en el que más y mejor sabe elaborar sus productos que no es otro que el de los todo terrenos con grandes aptitudes para el campo sin olvidarse de la carretera.

Jeep ha desarrollado además una logística de primera línea con fábricas repartidas por todo el mundo. Una maniobra que le ha reportado una cifra de ventas que se acerca a la espectacular cifra de las dos millones de unidades. Multiplicando sus ventas por seis en el mercado EMEA (Europa, Oriente Medio y Asia) desde el 2010.

Por otra parte en el mercado español sus cifras son también espectaculares. Creciendo exponencialmente hasta multiplicar por siete las unidades entregadas en los últimos ocho años. Valga para calibrar su progresión un dato: mientras que en 2017 consiguió vender 8.500 unidades, hasta septiembre de 2018 lleva ya vendidos más de 13.100 coches.

Con todas estas referencias no es raro que sea la marca que más crece en España en los últimos tiempos consiguiendo ser líder absoluta de ventas en el segmentos SUV. Todo ello gracias a lograr que el tremendo éxito que la envuelve en Estados Unidos cruce el charco. Sabiéndose adaptar a los gustos de los clientes europeos y del resto del mundo.

Como no podía de ser de otra manera los responsables de Jeep quieren prolongar este momento dulce y para ello han desarrollado una estrategia para los próximos años. Una estrategia que quiere conseguir que en 2022 el fabricante crezca de los 5 modelos actuales de su gama hasta 8 entrando, por lo tanto, en tres segmentos nuevos. Además ha anunciado que todos ellos tendrán una opción eléctrica y otra híbrida enchufable. Eso sí, tienen claro que siempre van a seguir siendo fieles a un producto con claras garantías en conducción off road.

Y para contribuir a este desarrollo llega ahora la renovación de tres de sus modelos. El benjamín Renegade, el siempre cumplidor Cherokee y el todopoderoso Wrangler. Y para conocerlos nos citó en la campiña gerundense donde nos tenía preparadas diferentes rutas para conocer el secreto de sus coches.

JEEP RENEGADE

Llegó al mercado en 2014 y ya ha conseguido vender unas 800.000 unidades, colocándose por derecho propio en el top 1 de ventas de la marca. Cuenta además con la peculiaridad de ser el primer Jeep fabricado enteramente fuera de Estados Unidos.

Se trata de un automóvil renovado pero que sigue conjugando tres de las características que lo hicieron un bet seller. Lo primero es su tamaño contenido para desenvolverse en el ámbito urbano, la segunda es su aspecto juvenil y llamativo con colores realmente atrayentes y la tercera es un diseño fresco y moderno.

Por fuera destaca por su frontal inspirado en el Wrangler con una parrilla de siete barras con un aspecto aun más dinámico. Incorpora nuevos faros de tecnología full led con luz diurna. Por detrás nos ofrece unos grupos ópticos que no dejan indiferente a nadie por su forma en equis y por su sistema led.

Por dentro ahora es más funcional y pensando para ofrecernos un hueco para todas esas cotidianidades con las que tenemos que bregar en nuestro día a día -teléfono, llaves…-. Ahora tiene materiales de mayor calidad y recibe nuevos colores y tipos de tapicería. Como no podía ser de otra manera gana en tecnología gracias a una nueva pantalla central que puede ser de hasta 8,4 pulgadas.

Su gama de motores recibe los propulsores firefly fabricados en aluminio y de inyección directa. Uno de un litro de cubicaje, tres cilindros y 120 caballos de potencia que irá siempre con una caja de cambios manual de seis relaciones. Mientras que el otro sube hasta los 1,3 litros, tiene 4 cilindros y sube hasta los 150 caballos, además podrá llevar la caja de cambios automática de nueve marchas.

Pero, pese a lo que muchos creen, seguirá apostando por el diesel con los motores Multijet II de 1,6 y 2,0 litros que podrán ir desde los 120 hasta los 170 caballos. Combinando multitud de tracciones y tipos de transmisión.

La gama estará compuesta por los acabados sport, longitude y limited además de por la versión Trailhawk que es la más enfocada al uso campero. No obstante también existirá el acabado Night Eagle con una imagen más atrevida y desenfadada. Su precio, partirá desde los 14.500 euros.

JEEP CHEROKEE

Nada menos que 44 años de historia adornan la trayectoria del Jeep Cherokee. Casi medio siglo en el que ha visto salir de la cadena de producción la friolera de cuatro millones de unidades.

Se trata, sin ningún genero de duda, de un modelo icónico tanto para la marca como para el segmento del todoterreno. O mejor deberíamos decir para el segmento SUV o todocamino. No en vano este modelo fue pionero en este tipo de configuración. Un automóvil que es capaz de dar lo mejor de sí mismo en carretera comportándose casi como una berlina y que consigue unas prestaciones realmente sorprendentes en su utilización off road.

La que estamos viendo es la cuarta generación en Europa -la quinta en otros mercados- y llega con un diseño renovado. Una imagen en la que su frontal da un giro para acercarse a la imagen corporativa que ya habíamos visto en el Grand Cherokee o el Compass. Por delante destaca por sus faros full led en toda la gama y por la parrilla de siete barras que ahora van inclinadas en forma de cascada otorgándole una presencia más dinámica y agresiva.

Su capó está realizado en aluminio para conseguir contener algo el peso. Además en su parte trasera los grupos ópticos son más grandes. Pero sin duda una de las características que más van a agradecer muchos de sus futuros compradores es la de que su maletero crece hasta los 570 litros.

Por dentro recibe nuevos y mejores materiales incluyendo tapicerías inéditas. No obstante se quiere posicionar por encima de todos sus rivales en cuanto a tecnología y equipamiento. Para ello puede incorporar elementos del tipo de volante con levas o el portón trasero de apertura eléctrica.

Como novedad a nivel dinámico incorpora un nuevo modo de conducción sport que hemos tenido la ocasión de probar y le da al Cherokee una versatilidad digna de elogio. Con él se convierte en un ligero todocamino que se mueve con soltura y alegría por carreteras reviradas. Asi mismo han conseguido un chasis con el que se ha mejorado también la maniobrabilidad. Por otra parte se podrá pedir con diferentes configuraciones en cuanto a lo que la transmisión se refiere en función de las aptitudes camperas que vayamos a demandarle en el futuro.

De momento la gama de motores estará conformada por una mecánica diesel de 2.2 litros y 195 caballos que irá asociada a una caja de cambios automática de nueve relaciones. Además lo podremos pedir tanto con tracción delantera como total. En gasolina su propulsor será de dos litros y 270 caballos pero siempre en versión de tracción total y con caja de cambios automática de nueve marchas. Ambas motorizaciones están fabricadas en alulminio.

En cuanto a conectividad incorpora el sistema Uconnect de cuarta generación y en lo que respecta a la seguridad al volante nos ofrece más de 75 tecnologías de asistencia. Sus acabados, por orden de equipamiento, serán Longitude, Limited y Overland. Sin olvidarnos del más campero: Trailhawk.

¿Su precio? Pues como oferta de lanzamiento la marca hace hincapié en el sistema de pago aplazado en el que con una entrada de 8.900 euros tendremos nuestro Cherokee por unos cómodos plazos de 290 euros al mes.

JEEP WRANGLER

Descendiente directo de un vehículo histórico como el Jeep Willys, el nuevo Wrangler hereda de este su carácter aventurero y su clara intención de llevarnos hasta el fin del mundo sin que ningún obstáculo nos lo impida. No olvidemos que estamos ante un todoterreno que ha sido capaz de vender más de cinco millones de unidades en su historia.

Llega con tres acabados bien diferenciados. Sport como gama de acceso, Sahara con un enfoque más urbano dentro de lo que este automóvil ofrece y Rubicon como tope de gama off road del fabricante americano.

En esta generación incorpora un mayor lujo interior. Un nivel de calidad y acabados increíble para un automóvil que demanda llenarlo de barro en cada salida. De hecho, como curiosidad, decir que su interior es lavable con una manguera pues en su suelo dispone de unos desagües para evacuar el agua.

Su salpicadero y volante están ahora rematados en piel y en su consola central descansa una enorme pantalla táctil y a color de hasta 8,4 pulgadas que podremos utilizar tanto con Apple Car Play como con Android Auto. Además esa pantalla nos podrá ofrecer un montón de información apta para mejorar nuestra conducción off road.

Por cierto, no se olvida de sus orígenes y para ello incorpora anagramas con la silueta de un pequeño Jeep Willys repartidas por su habitáculo. Y es que las podremos encontrar en lugares como la palanca de cambios, los faros delanteros o, incluso, en el parabrisas.

Además podremos elegir su carrocería con techo de lona o techo rígido. Hasta aquí ninguna novedad, pero es que en esta generación del Wrangler tendremos la suerte de poder optar por una opción de techo de lona eléctrico denominada Sky one touch.

Sus motorizaciones serán diesel de 2.2 litros y 200 caballos y gasolina de 2.0 litros y 270. Ambas asociadas a una caja de cambios automática de 8 relaciones. Por otra parte el par que nos ofrecen estas mecánicas es de 400 Nm. Algo muy de valorar por el partido que se le puede sacar a este dato en conducción fuera de pista. Pero también se ha trabajdo a nivel eficiencia con estos motores que, según el fabricante, consiguen un ahorro de hasta un 15 por ciento en sus cifras de consumo. En 2020 se espera una opción híbrida enchufable.

Para los amantes de las situaciones extremas en el campo el nuevo Jeep Wrangler dispone de una nueva caja transfer de dos velocidades llamada Selec-trac que reduce las marchas de un 2,72 a 1. Además se trata de un cambio 4×4 «full time». Por otra parte es una transmisión que puede llegar a desconectar el eje delantero por completo para reducir los consumos. Los diferenciales son bloqueables independientemente tanto delante como detrás.

A nivel de seguridad y asistencia a la conducción puede llevar más de 65 elementos de ayuda. Sin olvidarnos de su estupenda firma lumínica que es de tecnología led.

En la versión Rubicon, recordemos, la más campera, su angulo de entrada es de 40º, el ventral pasa a ser de 27,8º y el ángulo de salida es de 37º. Disponiendo de una brutal capacidad de vadeo de 760mm.

Para rematar afirmar que la marca americana nos dice que estamos ante el Jeep más capaz de la historia. Y decir esto con la historia que tiene este fabricante detrás… Finalmente aclarar que su precio aplazado será de 390 euros al menos después de entregar una entrada de 7.600 euros.

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Cuando una marca te cita en pleno centro de Madrid para probar un coche ya te das cuenta de que algo especial te espera. Y es que en el contexto que estamos viviendo, el automóvil se ha convertido en la cabeza de turco que acaba pagando los platos rotos de los episodios de contaminación de las grandes ciudades.

Pero la firma de los tres diamantes tiene un producto perfecto para estos días. Se trata del Mitsubishi Outlander PHEV. Un vehículo híbrido enchufable que en su versión 2019 consigue homologar 54 kilómetros de autonomía pese a que ya lo hace con el severo ciclo de homologación WLTP.

No en vano estamos ante el automóvil de su categoría más vendido de España, de Europa y del Mundo… Y lo hace gracias a una tecnología de vanguardia, a su facilidad de recarga, a un tamaño ideal -mide 4,70 metros- para toda la familia, a que permite una movilidad tanto urbana como para viajar y a un diseño moderno que ha conseguido cautivar a miles de clientes.

Sus novedades estéticas no son demasiadas pero si lo suficientemente destacadas para darle al Outlander PHEV una imagen más moderna y renovada. Por delante destaca por una inédita parrilla, unos grupos ópticos de tecnología bi-led y por la zona inferior del paragolpes que ahora es más alargada. Sin olvidarnos de que los faros antiniebla son nuevos y con tecnología led.

Además incorpora llantas de dieciocho pulgadas con un diseño específico para este modelo. Asi mismo en su parte posterior podemos encotrar un alerón de mayores dimensiones y un paragolpes de mayor tamañon.

Por dentro los cambios se han dirigido a colocar los mandos en una nueva disposición que facilita tanto su visión como su utilización por parte del conductor. Además dispone de nuevos materiales para el salpicadero, volante y tapizados.

En cuanto al apartado mecánico su tecnología híbrida continúa aunando lo mejor de la combustión y la electricidad. Y lo hace combinando dos motores eléctricos -uno por eje- y un motor de gasolina que los alimenta. De hecho este motor ahora pasa a tener una cilindrada de 2,4 litros que ha subido la potencia combinada del Outlander PHEV hasta los 230 caballos.

Por otra parte para las recargar podremos usar un enchufe convencional del garaje de nuestro zona de aparcamiento. De esta manera conseguiremos una carga total en unas cinco horas y media utilizando una corriente de 10 amperios. Conviene también apuntar que su consumo homologado se queda en apenas 1,8 litros cada cien kilómetros!!

En marcha destaca por su suavidad y por el completo silencio que envuelve el caminar del Outlander PHEV. Y es que con este nuevo modelo podremos circular en modo completamente eléctrico hasta los 135 km/h -antes sólo hasta los 120-.

Por último su precio se ha visto beneficiado por la incorporación de un nuevo acabado denominado MOTION que prescinde de ciertas comodidades como el cuero y deja su tarifa en 33.295 euros. Eso sí para el que no quiera perder ni una de las cualidades del Outlander PHEV seguirán la versión KAITEKI tope de gama que subo la factura hasta los 38.120 euros.

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