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Esta semana probamos un superventas. Se trata del vehículo híbrido enchufable más vendido del momento. De echo hace escasos días la marca anunciaba que ya se han matriculado en el mundo 200.000 unidades de este modelo. Quizás las primeras al albur de conseguir la preciada pegatina cero emisiones pero no sólo de eso vive el Outlander PHEV. Vamos entonces a desgranar los argumentos que tiene esta máquina para conseguir convencer a tantos clientes.

Su configuración está basada en un motor de gasolina con cuatro cilindros de ciclo Atkinson de 2.400 centímetros cúbicos. Una mecánica que llega al modelo 2019 sustituyendo al anterior bloque de dos litros. De esta manera consigue pasar en potencia en su parte térmica de 120 a 135 caballos. También suma más caballos en lo que respecta a la variante eléctrica que incorpora. Y es que los dos motores eléctricos que tiene, uno sobre cada eje motriz, pasan ahora a disponer 95 caballos (asociados a una batería de 13,8 kwh de capacidad) ganando trece con respecto a su antecesor. Motivo por el cual su energía combinada está ahora en 230 caballos, casi tres decenas por encima del modelo anterior. Como decimos se trata de un suv de tracción total. Una tracción de la que se encargan los dos motores eléctricos, como os podéis imaginar, dispuestos uno por cada eje. Un sistema 4×4 que además nos ofrece varias posibilidades de manejo gracias a los modos Normal, Snow y Lock.

Pero no debemos olvidar que este vehículo se ha pensando para aquel público que necesita circular por grandes ciudades. Es decir, pese a su imagen y capacidades para circular por caminos de tierra, tiene que convencer entre el tráfico urbano que es donde se va a beneficiar de su pegatina cero emisiones. Y aquí lo que hace es tirar de una autonomía cien por cien eléctrica que, si bien está homologada en 50 kilómetros, es cierto que cuidando la conducción la podemos superar sin problemas.

En cuanto a los modos de conducción ahora incorpora dos nuevos, Snow para superficies con poco grip y una denominada Sport que no es muy recomendable ni será muy utilizada por los usuarios por su leve carácter deportivo, eso sí, sigue incluyendo las opciones Normal, Eco y Eléctrico. Su caja de cambios es de tipo variador continuo con una sola relación de cambio. Bueno, dos, hacia delante o hacia atrás. Pese a ello nos regala unas hermosas levas tras el volante que nos servirán para gestionar el tipo de freno motor que queremos en caso de circular en modo manual.

Por lo que respecta a prestaciones puras el Outlander PHEV 2019 ofrece una aceleración de cero a cien kilómetros por hora de 10,5 segundos. También ha mejorado en lo relativo a la capacidad que ahora tiene para circular en modo eléctrico hasta una velocidad de 135 km/h (antes era de 120 km/h). A nivel dinámico también ha dado un paso hacia delante. Y lo hace apoyándose en tres mejoras importantes: una mayor rigidez de su carrocería, unos frenos más grandes (sus discos delanteros pasan de 294 a 320mm) y una insonorización más eficiente. Todo ello conjugado con una suspensión firme pero no dura y que busca más el confort que la deportividad.

Donde encontramos menos cambios es en su interior. Aquí sigue demostrando la calidad a la que nos tiene acostumbrados la marca. Los materiales se ven lujosos y ofrecen un tacto más que agradable y ahora incorpora nuevas molduras. Nos ha gustado mucho sus nuevos asientos de piel con un diseño atractivo y lujoso que, además, ofrecen una comodidad de  primer nivel.

No podemos poner pegas tampoco a su generoso espacio interior. Desde un maletero con un espacio de carga plano y cómodo con casi quinientos litros de capacidad hasta unas amplias plazas traseras que, como novedad, incorporan nuevas salidas de aire para la climatización. También ofrece una toma de corriente de 1.500w para poder utilizar como un enchufe convencional de nuestra casa.

La unidad que veis en las fotos corresponde al acabado más alto de la gama, el Kaiteki. Un formato lujoso donde no falta ningún detalle en cuanto a equipamiento de confort y de ayudas a la conducción (luces automáticas, sensor de lluvia, control de crucero adaptativo…). Pero ahora la marca, con gran acierto, ha sumado a la oferta un acabado más discreto denominado Motion que reduce la tarifa final y acerca el Outlander PHEV a más clientes potenciales. Y es que el acceso a la gama se establece en 33.295 euros sin tener que echar en falta elementos como la climatización, las llantas de 18 pulgadas, la cámara de visión trasera, el arranque sin llave, la pantalla de siete pulgadas… Pero si os ha gustado el modelo de las fotos os tendréis que ir hasta los 38.120 euros.

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A estas alturas no os voy a descubrir el compromiso de Toyota con el medio ambiente. Un compromiso con los vehículos eficientes que nació hace ya más de veinte años. Y es que en 1997 llegó la primera generación de un modelo icónico para la marca, el Prius. Sin duda un referente que se ha convertido casi en una forma genérica de llamar a los vehículos híbridos.

Pero ocurre una paradoja. Y es que curiosamente el fabricante japonés, en España, no dispone de ningún vehículo cien por cien eléctrico. Un segmento que claro auge y que, según algunos, se postula como el futuro en cuanto a movilidad sostenible. Al menos en las grandes ciudades.

Híbrido autorecargable. Esa es la tecnología que utiliza el Toyota CHR. Una técnica que domina el fabricante japonés.

Pero donde la marca si que está situada a la vanguardia, como os decía, es en lo que respecta a los automóviles híbridos. Pero híbridos autorecargables que no es necesario enchufarlos a la red eléctrica. Modelos que combinan un motor de combustión con la electricidad para sacar el máximo rendimiento a sus mecánicas.

Y aquí es donde está situado el protagonista de esta prueba, el Toyota CHR. Pero además en este modelo, para cautivar a un mayo número de posibles compradores, el fabricante japonés ha realizado un intenso trabajo en cuanto a diseño. Echarle un vistazo a las fotos y decidme si no es diferente a lo que circula por nuestras carreteras.

Lo mires por donde lo mires el Toyota CHR es único y con una marcada personalidad diferenciadora.

No en vano el CHR es un coche que no pasa desapercibido. Puedo aseguraros que por donde he circulado me he convertido en el objetivo de todas las  miradas. Y lo hace gracias a una imagen diferente de líneas muy pronunciadas que nos trasladan, permitirme la licencia, a un cómic manga. Su imagen delantera destaca por una parrilla en una posición muy baja. Además los faros son muy estilizados y se alargan hasta casi unirse con el logo de la compañía en el frontal del ehículo.

Además de eficiente y de diseño moderno el Toyota CHR nos ofrece un buen comportamiento en carretera.

Aunque por detrás es, si cabe, aun más especial. Y lo es porque incorpora unas formas muy marcadas con una alerón superior grande y unos grupos ópticos muy visibles. No obstante la estrella de su diseño está en su parte lateral. Una zona donde destaca una línea de cintura muy alta con unas ventanas traseras pequeñas. Sin olvidarnos de los tiradores de apertura de las puertas posteriores, muy escondidos y originales.

Su puertas traseras aglutinan buena parte del peso de su diseño.

 

En cuanto al tamaño, se trata de un SUV de 4,36 metros de longitud. Y es que es bastante más compacto de lo que aparenta. Además, pese a ser ocho centímetros más alto que un Auris no lleva bien el circular fuera del asfalto. Aunque sólo sea por que incorpora un paragolpes delantero que roza a la menor irregularidad del terreno.

Por otra parte, la movilidad la consigue gracias a combinar un motor eléctrico con otro de combustión. Este último parte de un bloque de 1,8 litros, de cuatro cilindros y atmosférico que rinde 122 caballos. Será la única motorización disponible en nuestro país aunque en otros mercados se ofrecerá una versión de gasolina de 1,2 litros.

Su motor de combustión tiene 1,8 litros y rinde 122 caballos. Con él se pueden conseguir consumos bastante ajustados.

La transmisión siempre será automática, sin marchas, pues utiliza la tecnología de engranaje planetario -similar a la de un scooter-.  Por ello la conducción se vuelve algo especial sobretodo si le pedimos una fuerte aceleración. En ese momento el ruido será alto, constante y superior a la velocidad que percibiremos. Su tracción siempre será delantera.

Asimismo si, por ejemplo, encaramos una cuesta abajo y queremos retener el vehículo, lo que en otro coche sería bajar una marcha, el cambio dispone de la posición B que actúa como una especia de freno motor que, además, aprovecha la energía para cargar sus baterías eléctricas.

Sus grupos ópticos disponen de tecnología led. Además su diseño es tremendamente atrevido.

Si no buscamos unas prestaciones deportivas nos agradará su conducción. Y es que el CHR se mueve con suavidad y el silencio y confort de marcha son una de sus cualidades más notables. La suspensión es blanda y cómoda y perfecta para movernos a ritmos legales.

Los consumos dependerán mucho del tipo de vía por la que circulemos, del ritmo marcado y del tráfico que nos encontremos. Os voy a hablar de mi experiencia de estos días. En un viaje por autovía de unos 250 kilómetros con tres ocupantes y equipaje a una velocidad mantenida de unos 120 kilómetro por hora me ha consumido unos competitivos 6,4 litros. Pero en cuanto he llegado a zona urbana y, en tráfico lento, el CHR se ha apoyado en su motor eléctrico el ordenador de a bordo me ha marcado una cifra de apenas 6 litros.

Su habitabilidad es aceptable. Eso sí, en las plazas traseras el espacio es esclavo del diseño.

Habrá tres niveles de equipamiento: Active, Advance y Dynamic Plus. Todos ellos bastante completos y con una dotación de serie que no se olvida de elementos como la la alerta por cambio involuntario de carril, el programador de velocidad activo, el sistema de reconocimiento de señales de tráfico o las luces automáticas.

Por otra parte podremos también disfrutar en nuestro CHR de llantas de 18 pulgadas, de cristales tintados, de tapicería de cuero, de pintura bicolor, de un completo sistema de audio JBL, de navegación, de asientos eléctricos…

Es fácil sentirse cómodo al volante. Además la calidad de su habitáculo nos invita a sentirnos agusto.

 

Por dentro sus calidades son notables, nada nuevo, estamos hablando de un Toyota. Los plásticos se ven de calidad y agradables al tacto e, incluso, puede llevar elementos como el salpicadero recubierto de piel.

La habitabilidad no es uno de sus puntos más fuertes. Si bien las plazas delanteras tienen un buen tamaño, las traseras sufren las condiciones de un diseño atrevido. Sobretodo en lo que respecta al espacio para las piernas. Tres adultos detrás no camparán a sus anchas. Además, su original caída de techo hace que las puertas traseras no tengan un excesivo ángulo de apertura por lo que, por ejemplo, meter a un bebé en su silla adaptada sea algo incómodo.

En la utilización del Toyota CHR haremos poco uso de su palanca de cambios.

Si os acercáis a un concesionario de la marca os contarán que el CHR se ofrece con tres años de garantía -o 100.000 kilómetros lo que ocurra antes-. Eso sí todo lo que corresponde a la parte híbrida de su mecánica tiene 5 años de garantía. Pero, ojo, si todos los mantenimientos los hacemos en servicio oficial la garantía de las baterías se alarga hasta los diez años. Su precio parte de los 24.000 euros aproximadamente.

El Toyota CHR monta llantas dieciochopulgadas. La pantalla multimedia es la gran protagonista en el salpicadero.

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