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A estas alturas no os voy a descubrir el compromiso de Toyota con el medio ambiente. Un compromiso con los vehículos eficientes que nació hace ya más de veinte años. Y es que en 1997 llegó la primera generación de un modelo icónico para la marca, el Prius. Sin duda un referente que se ha convertido casi en una forma genérica de llamar a los vehículos híbridos.

Pero ocurre una paradoja. Y es que curiosamente el fabricante japonés, en España, no dispone de ningún vehículo cien por cien eléctrico. Un segmento que claro auge y que, según algunos, se postula como el futuro en cuanto a movilidad sostenible. Al menos en las grandes ciudades.

Híbrido autorecargable. Esa es la tecnología que utiliza el Toyota CHR. Una técnica que domina el fabricante japonés.

Pero donde la marca si que está situada a la vanguardia, como os decía, es en lo que respecta a los automóviles híbridos. Pero híbridos autorecargables que no es necesario enchufarlos a la red eléctrica. Modelos que combinan un motor de combustión con la electricidad para sacar el máximo rendimiento a sus mecánicas.

Y aquí es donde está situado el protagonista de esta prueba, el Toyota CHR. Pero además en este modelo, para cautivar a un mayo número de posibles compradores, el fabricante japonés ha realizado un intenso trabajo en cuanto a diseño. Echarle un vistazo a las fotos y decidme si no es diferente a lo que circula por nuestras carreteras.

Lo mires por donde lo mires el Toyota CHR es único y con una marcada personalidad diferenciadora.

No en vano el CHR es un coche que no pasa desapercibido. Puedo aseguraros que por donde he circulado me he convertido en el objetivo de todas las  miradas. Y lo hace gracias a una imagen diferente de líneas muy pronunciadas que nos trasladan, permitirme la licencia, a un cómic manga. Su imagen delantera destaca por una parrilla en una posición muy baja. Además los faros son muy estilizados y se alargan hasta casi unirse con el logo de la compañía en el frontal del ehículo.

Además de eficiente y de diseño moderno el Toyota CHR nos ofrece un buen comportamiento en carretera.

Aunque por detrás es, si cabe, aun más especial. Y lo es porque incorpora unas formas muy marcadas con una alerón superior grande y unos grupos ópticos muy visibles. No obstante la estrella de su diseño está en su parte lateral. Una zona donde destaca una línea de cintura muy alta con unas ventanas traseras pequeñas. Sin olvidarnos de los tiradores de apertura de las puertas posteriores, muy escondidos y originales.

Su puertas traseras aglutinan buena parte del peso de su diseño.

 

En cuanto al tamaño, se trata de un SUV de 4,36 metros de longitud. Y es que es bastante más compacto de lo que aparenta. Además, pese a ser ocho centímetros más alto que un Auris no lleva bien el circular fuera del asfalto. Aunque sólo sea por que incorpora un paragolpes delantero que roza a la menor irregularidad del terreno.

Por otra parte, la movilidad la consigue gracias a combinar un motor eléctrico con otro de combustión. Este último parte de un bloque de 1,8 litros, de cuatro cilindros y atmosférico que rinde 122 caballos. Será la única motorización disponible en nuestro país aunque en otros mercados se ofrecerá una versión de gasolina de 1,2 litros.

Su motor de combustión tiene 1,8 litros y rinde 122 caballos. Con él se pueden conseguir consumos bastante ajustados.

La transmisión siempre será automática, sin marchas, pues utiliza la tecnología de engranaje planetario -similar a la de un scooter-.  Por ello la conducción se vuelve algo especial sobretodo si le pedimos una fuerte aceleración. En ese momento el ruido será alto, constante y superior a la velocidad que percibiremos. Su tracción siempre será delantera.

Asimismo si, por ejemplo, encaramos una cuesta abajo y queremos retener el vehículo, lo que en otro coche sería bajar una marcha, el cambio dispone de la posición B que actúa como una especia de freno motor que, además, aprovecha la energía para cargar sus baterías eléctricas.

Sus grupos ópticos disponen de tecnología led. Además su diseño es tremendamente atrevido.

Si no buscamos unas prestaciones deportivas nos agradará su conducción. Y es que el CHR se mueve con suavidad y el silencio y confort de marcha son una de sus cualidades más notables. La suspensión es blanda y cómoda y perfecta para movernos a ritmos legales.

Los consumos dependerán mucho del tipo de vía por la que circulemos, del ritmo marcado y del tráfico que nos encontremos. Os voy a hablar de mi experiencia de estos días. En un viaje por autovía de unos 250 kilómetros con tres ocupantes y equipaje a una velocidad mantenida de unos 120 kilómetro por hora me ha consumido unos competitivos 6,4 litros. Pero en cuanto he llegado a zona urbana y, en tráfico lento, el CHR se ha apoyado en su motor eléctrico el ordenador de a bordo me ha marcado una cifra de apenas 6 litros.

Su habitabilidad es aceptable. Eso sí, en las plazas traseras el espacio es esclavo del diseño.

Habrá tres niveles de equipamiento: Active, Advance y Dynamic Plus. Todos ellos bastante completos y con una dotación de serie que no se olvida de elementos como la la alerta por cambio involuntario de carril, el programador de velocidad activo, el sistema de reconocimiento de señales de tráfico o las luces automáticas.

Por otra parte podremos también disfrutar en nuestro CHR de llantas de 18 pulgadas, de cristales tintados, de tapicería de cuero, de pintura bicolor, de un completo sistema de audio JBL, de navegación, de asientos eléctricos…

Es fácil sentirse cómodo al volante. Además la calidad de su habitáculo nos invita a sentirnos agusto.

 

Por dentro sus calidades son notables, nada nuevo, estamos hablando de un Toyota. Los plásticos se ven de calidad y agradables al tacto e, incluso, puede llevar elementos como el salpicadero recubierto de piel.

La habitabilidad no es uno de sus puntos más fuertes. Si bien las plazas delanteras tienen un buen tamaño, las traseras sufren las condiciones de un diseño atrevido. Sobretodo en lo que respecta al espacio para las piernas. Tres adultos detrás no camparán a sus anchas. Además, su original caída de techo hace que las puertas traseras no tengan un excesivo ángulo de apertura por lo que, por ejemplo, meter a un bebé en su silla adaptada sea algo incómodo.

En la utilización del Toyota CHR haremos poco uso de su palanca de cambios.

Si os acercáis a un concesionario de la marca os contarán que el CHR se ofrece con tres años de garantía -o 100.000 kilómetros lo que ocurra antes-. Eso sí todo lo que corresponde a la parte híbrida de su mecánica tiene 5 años de garantía. Pero, ojo, si todos los mantenimientos los hacemos en servicio oficial la garantía de las baterías se alarga hasta los diez años. Su precio parte de los 24.000 euros aproximadamente.

El Toyota CHR monta llantas dieciochopulgadas. La pantalla multimedia es la gran protagonista en el salpicadero.

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